felices

TODOS QUEREMOS LO MISMO

Alfonso LOBITO Amaya)

El hombre, desde épocas remotas,  busca de manera permanente, LA FELICIDAD.

En las fábulas, en los mitos, en las leyendas y en la literatura moderna el ser humano refleja la misma búsqueda de alcanzar un estado de plenitud, armonía, paz interior y bienaventuranza.

En la sociedad moderna este ideal de FELICIDAD  lo ha llevado a realizar incesantes esfuerzos por controlar la naturaleza, vencer las enfermedades y vivir con gran comodidad física. Igualmente ha creado sistemas de bienestar y seguridad social que lo protejan contra el desempleo, pérdida de salario, accidentes e incapacidades tanto física como mental. En otras palabras: todas las conquistas de la ciencia y la tecnología, de las organizaciones sociales y políticas apuntan a la meta de conseguir la FELICIDAD. Pero surge la pregunta inevitable: ¿Dónde ha fallado la gran búsqueda? ¿Tan anhelado sueño?

Parece que la búsqueda va en dirección errada. El hombre ha buscado fuera de él, en el mundo objetivo, la fuente de toda felicidad. ¡Qué paradójico: ha buscado en el exterior lo que está dentro de su interior!

Esto nos recuerda aquella viejecita que buscaba, a la luz de un farol de la calle, el anillo que se le había caído dentro de su pieza. Cuando unos chicos le preguntaron porqué buscaba afuera algo que había caído dentro de su casa, contestó que en su habitación estaba oscuro y que en cambio en la calle había luz. La paradoja se puede hallar en el hecho de que la felicidad no es algo que podamos POSEER, sino algo que podamos llegar a SER.

En la actualidad la felicidad está asociada con cosas o seres que podamos poseer: esposa, hijos, familia, riquezas, títulos profesionales o de nobleza, fama, posición social, empresas, etc., todo lo cual puede adquirirse y poseerse por cierto tiempo. De modo que todo lo que cabe dentro de la categoría de "poseer" está siempre amenazado de ansiedad e inseguridad. Es decir, estará el temor a perder lo que tenemos. Sufrimos porque tememos perder lo que tenemos y sufrimos al desesperar no alcanzar lo que deseamos.

Pero hay algo en nosotros que nunca puede perderse y eso es el SER. La cualidad existencial nunca puede ser perdida.

De modo que en vez de contentarnos con el "tener", nos concentramos en el "SER", entonces se abrirá ante nosotros un panorama maravilloso, nuevo, fascinante, e increíble que nos lleva a un tipo de felicidad permanente que no depende de las cosas, ni de los objetos, ni de los seres.

Lo espectacular de este descubrimiento interior es cuando él aparece, inmediatamente desaparece todo miedo, todo temor, inseguridad, desdicha, anhelos, y todo tipo de deseos innecesarios. Cuando alcanzamos la esencia del SER, se establece en nosotros la PAZ del AHORA. El pasado queda archivado en la memoria como recuerdos lejanos y el futuro se presenta como un juego de la imaginación.

Entonces sólo quedamos sumergidos en el eterno AHORA que es donde reside la verdadera FELICIDAD, paz interior, paz mental, también llamada….. EL CONTENTO.