CÓMO SUPERÉ EL CÁNCER (1ª parte)

Foto2Pregunta (Estudiantes). Profe, Lobito: ¿Cómo se enteró que tenía cáncer?

Lobito. Porque de la EPS, a la cual estoy afiliado, me llamaron varias veces y dejaron la razón en el contestador que me requerían con carácter urgente en el consultorio 305.

Pregunta: ¿Y qué tenía de especial ese consultorio?

Lobito: Era el consultorio de Oncología, donde está el médico especialista en cáncer.

Pregunta. ¿Y usted que hizo? ¿Supuso que era algo malo que tenía?

Lobito. Sí, Intuí (no pensé) que tenía cáncer y se lo dije a mis esposa. Al momento tomé un taxi y me hice presente en la EPS y fui al consultorio. Cuando ingresé el Médico, con actitud seria, me dijo que tenía que darme una mala noticia y antes de que terminara de hablar, mientras miraba el computador, le dije. “Usted me mandó llamar urgente para decirme que tengo algo así como Leo, Capricornio, Escorpión”…El médico dejó de ver el computador y mirándome a la cara me dijo: “Tiene cáncer prostático avanzado”

Lobito: Gracias a la práctica espiritual que he hecho durante muchos años ya estaba preparado para este tipo de noticias. Ya le había dicho a mi esposa, con anticipación, que tenía cáncer, y acordamos no decirle a nadie. Secreto entre los dos.

Pregunta. ¿Por qué decidieron no contarle a la familia ni a los hijos sobre esta difícil situación?

Lobito. Para no mortificarles la vida, y más que algunos de ellos vivían en el exterior, entonces al decirles sólo los ponía en una estado de sufrimiento. Ellos no podían hacer nada de nada para ayudarme en una situación así. Al menos si fueran médicos hasta podrían colaborar. Acordé con mi esposa no decir nada a nadie hasta después de la operación. De las propuestas que me propuso el urólogo: radioterapia, quimioterapia, braquiterapia o una operación de alta cirugía, yo opté por la cirugía, a pesar de que había la posibilidad de que el cáncer hubiera hecho metástasis y hubiera contaminado otros órganos. El médico se sorprendió cuando tajantemente le dije: “Opéreme y sáqueme todo lo que tenga que sacar”. Esta decisión mía se debía a mi experiencia espiritual del no-cuerpo, es decir, yo sé que no soy este cuerpo físico. Cuando la persona está identificada con el cuerpo, es decir, que se cree sólo que es un cuerpo, hay mucho temor a la muerte. La experiencia del no-cuerpo elimina todos los temores a morir. Porque al final, morir es volver a casa. ¡Volver a ese maravilloso estado donde estaba antes de ingresar a la matriz!

Pregunta: ¿Es cierto que cuando lo llevaban para el quirófano se puso a hacer apuesta con el urólogo?

Lobito. Así fue. Lo que pasa es que antes me habían operado, muchas veces, de otros problemas, entonces para mi es familiar entrar a un quirófano. Entonces cuando me tenía listo para ponerme la anestesia le dije al médico que le apostaba cincuenta mil pesos a que le contaba hasta diez, una vez colocada la anestesia. El médico estaba asombrado con mi humor; me miró sonriendo y aceptó mi oferta. Me pusieron la anestesia y sólo pude contar hasta seis y perdí la apuesta.

Pregunta: ¿Y qué pasó con esa operación cómo le fue?

Lobito. El médico estaba sorprendido con lo que encontró en mi cuerpo. La próstata, que normalmente es del tamaño de una almendra, yo la tenía del tamaño de una manzana negra y podrida.

Pregunta: ¡Santo cielo! Eso es cosa seria. ¿Entonces qué sucedió?….

Lobito: A las tres horas, cuando desperté de la anestesia, lo primero que el médico me preguntó fue: ““Profesor, ¿Cuál es el santo de su devoción?””

Pregunta: ¿Y por qué estaba tan asombrado el médico?

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((NOTA. Continuá en la 2da parte)