(2da parte): CÓMO SUPERÉ EL CÁNCER

P1040209Estudiantes: ¿Por qué los médicos que lo operaron estaban sorprendidos de su cáncer? ¿Qué hallaron?

Lobito: Yo también quedé sorprendido cuando el urólogo me explicó la situación. Me dijo que habían operado, durante todo el último año, a unos cien pacientes de cáncer prostático y no se explicaban cómo, en mi caso, no había hecho metástasis pues el cáncer ya estaba fuera de la próstata. Por eso preguntaron cuál era mi santo de devoción.

Estudiantes: Bueno, en situaciones difíciles todos buscamos apoyo en lo espiritual, bien sea en Dios, en la Virgen, en un santo, en Jesús, en Buda, en Krishna, en un sanador, etc. En su caso, ya que usted había pasado por un sinfín de escuelas espiritualistas… ¿Cuál es su santo de su devoción?..(Risas)

Lobito: Después de una larga búsqueda de lo espiritual de más de 30 años, y habiendo pertenecido a muchas escuelas esotéricas, metafísicas y espiritualistas, como La Rosacruz, la Gnosis, El Humanismo, El Cuarto camino de Gurdjieff, Krisnamurthi, Bhakti Yoga, Kundalini Yoga, etc. y habiendo estudiado muchos textos sagrados, libros como: La Biblia, El Bhagavad Gita, El Zendavesta, La Torá, El Ramayana, El Mahabharata, Los Vedas, Upanishads, El Bhagavata, etc., terminé tomando como mi guía interno al maestro hindú Sathya Sai Baba, conocido como “Swami”. Al paso del tiempo comencé a tener extrañas e inexplicables experiencias con este maestro que reforzaron mi fé en él. Fé en el sentido de esperar resultados positivos. Nadie tiene fé en que las cosas le salgan mal.

Estudiantes: Antes de que nos cuente cómo fue la ayuda que recibió de su maestro espiritual, quisiéramos que nos dijera cómo es lo de la APTITUD POSITIVA que hay que tener en estas situaciones y que usted dice que es definitiva para sanar rápidamente.

Lobito. Excelente pregunta. En primer lugar, el error común que comete una persona que le diagnostican una enfermedad terminal, como el cáncer, es ir a Internet a leer todo lo relacionado con la enfermedad o andar preguntado sobre la misma. Aquí el problema es que la mente archiva toda esa información y luego no hace más que pensar en eso, y todo el día va a estar rumiando esa información y se llena de miedo La mente humana tiene el poder de sanar o de enfermar. Miremos un ejemplo. Una persona le toca caminar veinte cuadras a pleno sol, al no tener dinero para el transporte. A medida que avanza se siente deprimida porque considera que la vida es injusta con él. Piensa que es un miserable que ni siquiera tiene para pagar el bus. Sigue caminando y va contando las cuadras que le faltan para llegar y le parece que el trayecto es largo y aburrido. Maldice su miserable situación. TIENE LA MENTE PUESTA EN LA DISTANCIA y eso lo hace sentir mal. Esto se llama fijación mental. Ahora cambiemos el escenario. Esta persona tiene que caminar 20 cuadras a pleno sol, pero lo hace acompañado de un amigo. El amigo comienza a relatarle un cuento de lo que le pasó al jefe de la empresa donde trabaja. El relato es interesante y lleno de expectativas. De pronto llegan al destino, pero el amigo no ha terminado la historia y el otro le dice: “Bueno, pero como termina el cuento”. Está tan interesado en el final de la historia que no se ha dado cuenta que caminó las 20 cuadras sin ninguna mortificación ni cansancio. En este caso TIENE LA MENTE PUESTA EN EL RELATO. Es increíble que en ambos casos se camina la misma distancia: 20 cuadras, pero en el primer caso la mente estaba puesta en la distancia y en el segundo caso la mente estaba puesta en el relato, razón por la cual no se sintió el cansancio ni el aburrimiento al caminar la misma distancia. Entonces, cuando la mente está puesta en la enfermedad, todo el día pensando en ella, se acentúa y la persona se consume más, esto es porque la fijación mental, que es como un tapón en una tubería de agua, no deja circular las diferentes energías que normalmente van por todo el cuerpo como son las energías psíquicas, la energía eléctrica, las energías químicas, las electromagnéticas, etc. Cuando en acupuntura colocan agujas al paciente es para restituir la circulación de las energías.

Estudiantes: Entonces, cuando le dijeron que tenía cáncer, ¿usted no pensaba en eso?

Lobito. Así es. No fijé la mente en la enfermedad, ni leía nada al respecto ni le preguntaba a nadie del tema porque la mente comienza a sentir los síntomas de todo lo que ha leído en el Internet o de todo lo que le han dicho. La fijación mental se puede convertir en obsesión y una persona obsesionada por algo resulta con alteraciones mentales. Cuando el médico me dio el pronóstico, sólo le pregunté por la solución, y de las opciones que me propuso, opté por la operación, a pesar de que era riesgosa. Luego me puse leer textos metafísicos y a ver películas que nada tuvieran que ver con enfermedades. Veía películas del cosmos, series históricas, cine para niños, ciencia ficción y no dejaba que la mente se detuviera en la enfermedad, hacía esto todo el tiempo mientras me llegaba el día de la operación, pues como soy profesor, me tocó aplazar la cirugía hasta las vacaciones de mitad de año. Lo más importante era que, todo el tiempo, tenía la mente puesta en lo divino. Esa era mi ficción mental. Así como una persona enamorada tiene todo el tiempo la mente puesta en el ser amado, yo a todo momento tenía mi mente en Dios. Sólo pensaba y sólo pienso en Dios. Hoy en día, para la mayoría de la gente, Dios se ha vuelto un extraño en sus vidas.

Estudiantes: ¿Dios es un extraño?…¡No podría explicar cómo es esto y cuál fue la forma cómo su maestro espiritual lo ayudó?

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((Continua en la 3ra parte))