3ra parte: CÓMO SUPERÉ EL CÁNCER.

baba 3Estudiantes: ¿Nos puede explicar por qué dice que Dios es un extraño?

Lobito: Lo que digo es que, hoy por hoy, la gente ve a Dios como a un forastero. Veamos: “En casa, cada miembro de la familia, realiza una tarea en particular y así se reparten los deberes del hogar. En la noche, cuando la familia está reunida, nadie dice: “Padre, yo hice tal y cual cosa y debes pagarme por ello”. Es un hogar y nadie demanda pago por lo que hace, sino que desinteresada y alegremente cada quien lleva a cabo su labor, pero si viene alguien de afuera, un extraño, hacer los mismos oficios, entonces se le paga. El hecho de que se le pague indica que es un extraño, que no es de la familia, pero en caso, de que con el tiempo, pase a ser de la familia, no se le pagaría, trabajaría con interés sin esperar remuneración. Con Dios es igual. Cuando hacemos de Dios el familiar más cercano y más querido no pedimos nada a cambio por lo que hace. Ahora, quien hace trabajo espiritual esperando recompensa de Dios, pensando: ”he hecho tal cantidad de prácticas espirituales y trabajo social con los pobres y regatea con Dios, por todo lo que he hecho esperando paga de tal o cual recompensa”, ese establece la diferencia tratando a Dios como un extraño, como un forastero y no como el familiar querido. El niño pequeño no le dice a la madre, a cada tanto: ”Madre, no olvides que tienes que cuidarme, no olvides darme de comer, no olvides bañarme y vestirme”…la madre sabe de las necesidades del niño y se preocupa por su bienestar sin que el niño, a todo momento, lo ande recordando. Cuando una persona se ha entregado de verdad por completo a Dios, llega a ser un niño de Dios y no necesita ir, a toda hora, pidiéndole esto o aquello. Cuando uno hace de Dios el familiar más querido y más cercano, Dios da todo lo que necesita sin pedirlo. Por eso en el texto sagrado El Bhagavad-Gita, el cual Einstein se lo sabía de memoria, dice: “”Aquel que dedica todos los actos a mí, que medita en mí, que sólo piensa en mí, que solo me sirve a mí, y me recuerda con amor puro, tenlo por seguro, que siempre me tendrá a su lado, proveyéndolo en este mundo y en el siguiente. ¡Ya asumo la responsabilidad de su bienestar!””

Estudiantes: ¿O sea que usted tiene todo el tiempo la mente en Dios?

Lobito. Así es. Es igual que cuando una persona está muy enamorada y todo el tiempo piensa en el ser amado, recordando su sonrisa, sus gestos, sus palabras, el color de sus ojos, anhelando estar con ella; lo mismo hago con Dios. El problema de la gente es que tienen la mente puesta sólo en las cosas del mundo. Si hacen el ejercicio de observar sus pensamientos, encuentran que estos son todos sobre cosas del mundo: los recibos de la casa, la cuota del carro o la moto, el recibo del banco, las chicas, los amigos, el dinero, las deudas, los deseos, resentimientos, deudas, recuerdos, en fin, los pensamientos son totalmente del mundo, difícilmente se piensa en Dios una o varias veces al día. La mente puesta en Dios hace circular la increíble y sanadora energía espiritual que el yoga le llama “Kundalini”.

Estudiantes: Volvamos a lo de su cáncer avanzado, ¿de qué forma su guía espiritual lo ayudó? Usted dice que cuando iba al quirófano lo visualizó y pidió su intervención, ¿cómo fue la ayuda que recibió de él y cuál fue su experiencia con este Maestro?

Lobito: Sai Baba se caracteriza porque siempre viste con una túnica color naranja que llega hasta sus pies. La sorpresa para mí se da porque cuando iba por el pasillo hacia el quirófano observo que los médicos, enfermeras y auxiliares que pasaban por mi lado, todos llevaban uniformes color azul celeste con tapabocas blancos y gorros blancos, pero cuando Ingreso al quirófano… ¡sorpresa!… el médico que me iba a operar estaba vestido con blusa y pantalón color naranja y gorro del mismo color! Si alguien a esto lo quiere llamar “casualidad”, pues bueno, que así sea, pero para mí era la presencia del maestro espiritual en el cual yo había depositado mi fé. En ese momento hice la apuesta al médico y este me sonrío amablemente.

Estudiantes: ¿Esa es su experiencia mística con Sai Baba?

Lobito. Sí, sentí su presencia al momento. Después de la operación me pusieron en una amplia sala de recuperación donde había como diez pacientes más. Tan pronto desperté de la anestesia vi la sala iluminada con una luz anaranjada y pensé que tal vez eran bombillos de ese color para efectos de recuperación de los enfermos. Vino la enfermera a mi cama a revisar la herida de la operación y le pregunté por qué tenían esa luz anaranjada. Ella se sorprendió y señalando el bombillo me dijo que la luz era blanca y que, a lo mejor, yo veía ese color, por efectos de la anestesia. Cuando se fue le pregunté a un señor, que estaba en la cama del lado, por el color de la luz que iluminaba la sala y me respondió que era blanca. Cerré los ojos y dormí por un buen rato, y al despertar la situación seguía igual. Fue cuando decidí dar las gracias a mi maestro diciendo: “Gracias, Swami, por la mano que me has dado. Te debo esta”. Y de nuevo… ¡sorpresa!…escuché, como cuando uno va caminando y oye que alguien lo llama por el nombre y se voltea a mirar,…escuché nítidamente al oído una voz que me dijo: “Me las debes todas: esta y las anteriores”, Me puse a llorar en silencio.

Estudiantes: “Me las debes todas: esta y las anteriores”, ¿a qué se refería su maestro? ¿Qué dedujo usted que quería decirle?

Lobito. Se refería a que yo he sido operado 8 veces, y en los otros casos también me habían pasado cosas extrañas, pero como en esa época yo no sabía de Sai Baba, no pude asociar esos extraños e inexplicables sucesos con la gracia divina.

Estudiantes: ¿Cómo qué sucesos?

Lobito. En un atraco me pegaron dos tiros. Uno en el brazo izquierdo y la bala le dio la vuelta al hueso y salió por el otro lado sin dañarlo. El segundo disparo, en el centro de mi pecho, pegó en el botón de la camisa y me dejó un morado color naranja, del tamaño de una piza, pero la bala no entró. Bueno y no les cuento más porque van a pensar que estoy haciendo relatos de ciencia ficción (Risas de los estudiantes)

Estudiantes. Tenemos entendido que a los pocos días de operado del cáncer usted se vino a la universidad a dictar clases, aún sin todavía recuperarse. ¿Es cierto?

Lobito. Así es. No quería quedarme en la casa, tirado en la cama pensando todo el tiempo en la enfermedad y recolectando “pobrecitos” de amigos y familiares. Quería evitar la fijación mental. Las bolsas del drenaje de la orina y la sangre, las pegaba a mis muslos de las piernas con cinta adhesiva y subía, con la ayuda de los estudiantes, hasta en quinto piso (no hay ascensores en la ECCI), a dictar clase de matemáticas. Me desconecté tanto de la enfermedad y de la operación que una vez en casa me puse a alzar la mesa del comedor para cuadrarla bien y casi se me revientan los puntos.

Estudiantes: Actualmente usted se encuentra totalmente bien o tiene que tomar drogas y hacerse exámenes.

Lobito. No tomo ninguna droga, no me hago exámenes y como de todo. También en este cuerpo de 70 años, todos los sistemas: circulatorio, sanguíneo, nervioso, anda bien incluyendo la función sexual. Dios no hace favores a medias.

Estudiantes: ¿Qué busca usted, profesor Lobito, al publicar sus experiencias?

Lobito. Sólo ayudar. Ayudar a quienes tengan amigos o familiares en situación difícil como lo es una enfermedad terminal. Decirles que es importantísimo una actitud mental positiva y fé, al mil por ciento, en lo divino.

Estudiantes. Si alguien quiere hablar con usted, ¿cómo se contactaría?

Lobito. A través de mi website….. LOBITO—FAN PAGE