LO QUE TIENE QUE PASAR, PASARÁ.

(Alfonso Lobo Amaya)

 

 preocupadaUna hoja, sacudida por los fuertes vientos, cae del árbol sobre las aguas del río y es llevada por la corriente. Por un trayecto ella flota por la orilla derecha, pero luego la brisa y la corriente la pasan a la orilla izquierda, y se desplaza por allí durante un tiempo.  En los remansos, donde no hay turbulencia de aguas, va pasiva por la mitad del río. ¡Es imposible que la hoja haga todo el trayecto de llegar al mar por una sola orilla! Incluso habrá momentos en que se quede atascada en alguna parte, pero luego la creciente la sacará de esa situación y la  llevará al mar que es su destino.

Igual va con la vida del hombre. La corriente del destino nos mantiene, por un tiempo, es una situación de sufrimiento, pero como nada permanece estático, ya que el cambio es constante universal en el proceso evolutivo, luego pasamos a la otra orilla del río del destino, a una situación de alegría. En los remansos, la vida transcurre sin ninguna novedad, es cuando los días parecen que se repitieran, es la monotonía del día a día. También se viven momentos de situaciones que parecen estancadas, pero un suceso inesperado, un aventón del destino, resuelve la situación. 

Si observamos la dinámica del día a día deducimos que lo que no tiene que ocurrir nunca ocurrirá, por más esfuerzos que hagamos para que las cosas se den como queremos, por más que forcemos la situación, por el contrario, cuando se fuerza las cosas hacia un fin, se produce el efecto contrario. La misma vida nos enseña a cada momento que lo que tiene que ocurrir, ocurrirá por más que tratemos de evitarlo no lo vamos a lograr, ya que todo lo que sucede en la vida del hombre es la Voluntad de Dios y la Voluntad de Dios, va por sobre la voluntad del hombre.. Pasa lo que tiene que pasar, ocurre lo que tiene que ocurrir y sucede lo que tienen que suceder. En el libro del destino está escrito el día, la hora, el minuto y el segundo de nuestra muerte. Nadie puede sumarle ni quitarle un segundo a esta cuenta. De qué vamos a morir, dónde vamos a morir, cuándo vamos a morir, si solos o acompañados, todo ya está planillado. La misma Biblia, en el libro de los salmos, dice: “Y vi que todo estaba escrito en tu libro sin faltar ni una sola cosa que luego se formaron sin faltar ninguna. Y todavía no tenía la palabra en mi boca y ya tú la sabias”

Luego si esto es así, si el destino del ser humano es película editada por el Poder Supremo, un filme que está desarrollándose y no se puede parar….si todo lo que tiene que pasar va a pasar, si todo lo que tiene que ocurrir, va a ocurrir y si todo lo que tiene que suceder va a suceder, como siempre ha sido en la vida del hombre desde que está sobre  la faz de la tierra…Entonces….!PARA QUE PREOCUPARSE !…Si el problema NO tiene solución, con preocuparme lo voy a solucionar y si el problema tiene solución para que preocuparse. Las preocupaciones, finalmente, no son otra cosa que…¡ temores inventados por la mente !

Recuerdo una canción marinera que dice: ”Morir en el mar no quiero, buscaré rumbos distintos; morir en el mar no quiero, vagaré por otros caminos. Una nube que escuchaba, desde lo alto respondió: ¡No seas tonta, hoja insensata, que el mar es tu destino!”.

Por encima de nuestras creencias, finalmente la corriente del destino nos llevará al término de la travesía: !volver a casa!…Y esto es tan válido para una simple estrella de mar como para una estrella en la galaxia!..Ambas tienen el tiempo de vida limitado y al final ambas perecerán.

¡Morir es volver  a casa!…Morir es volver allá donde estábamos antes de nacer!..Morir es volver allá donde estábamos antes de ingresar a la matriz… !Allá en la Conciencia universal estábamos bien!.. ¡El problema del hombre es nacer! Tan pronto nace comienzan los problemas: Chillando por la comida, que fiebre, que llanto, que enfermedades, que abandono, ….Uf!, qué delicia volver a casa…¡Fin del sufrimiento del hombre! ¡Bendito sea Dios que inventó la muerte, sino estaríamos condenados a una eterna senilidad!… ¡Definitivamente, Dios es sabio!