¡Dios es una experiencia transformadora!

compararSi usted le muestra a un niño una pelota de basquetbol y la compara con una canica de cristal diciéndole al pequeño que la canica es el tamaño del planeta tierra y que la pelota de basquetbol es el tamaño sol, el cual es un millón de veces más grande que la tierra, esto no da al pequeño la visión real del tamaño, la magnitud y la magnificencia del sol. Igual sucederá si usted le dice a un infante que una montaña es un millón de veces el tamaño de una piedra. Esa comparación no da al niño la experiencia real del tamaño y la grandiosidad de la montaña. Sólo la experiencia real, en vivo y en directo, cuando tenga frente a sus ojos una montaña real, el niño se extasiará en la belleza, el tamaño y grandiosidad de la montaña. Lo mismo sucederá si el niño ve el tamaño del sol a través de un potente radiotelescopio espacial.

Cuando una persona, bien sea un religioso, un filósofo, un escritor, un científico o de cualquier categoría intelectual, describe a “Dios”, haciendo comparaciones de todo tipo, eso sólo hace encasillar a “Dios” en un marco conceptual que nada tiene que ver con la visión real. Es completamente absurdo limitar a Dios a una definición teológica o científica de un diccionario. Una hormiga no tiene percepción del tamaño de un planeta y mucho menos del tamaño del cosmos. El ego es tan estúpido que quiere encasillar las experiencias internas a un conjunto de palabras, sustantivos y adjetivos rimbombantes, para descrestar a los demás.

¡La sed es una experiencia visceral que no se puede llevar a palabras! No hay forma de describirle a otra persona, con palabras gramaticales, la sensación visceral de la sed. Sólo cuando la persona pasa por la experiencia de sentir sed en su cuerpo es cuando la comprenderá y no necesitará que se la expliquen.

Cuando usted trata de explicarle a su hijo, con palabras del diccionario, lo que es el orgasmo, no lo va a lograr porque todo lo que usted le diga con palabras al chico…! No es el orgasmo! Hasta tanto el muchacho no tenga su primera relación sexual, no comprenderá el registro interno visceral llamado “orgasmo”. Después de la experiencia sexual el chico no necesitará que nadie le explique lo que es el orgasmo.

¡La maternidad es una maravillosa experiencia que transforma a la mujer! Una mujer soltera no comprenderá la experiencia de la maternidad hasta tanto no la viva. Todo lo que lea o escuche sobre la maternidad es carreta.

¡Dios, igual que la maternidad, es una maravillosa experiencia transformadora para quien la vive! Dios no es una definición teológica, ni filosófica ni una ecuación matemática ni la sumatoria de todas las leyes físicas deducidas por el intelecto humano.

La experiencia llamada “Dios”, lo mismo que el sueño profundo, no se puede llevar a palabras humanas.

¡Lo único que puede transformar al hombre es la experiencia de lo divino! Los santos de todas las religiones son un excelente ejemplo de esta maravillosa verdad.

((Alfonso LOBITO Amaya))