LA FELICIDAD ES EL CONTENTO

Bellamujer5. —LA FRAGANCIA MISTERIOSA. Cuando el sol mañanero traza sus primeras pinceladas en el lienzo del amanecer, en las tierras altas del Asia, un pequeño ciervo macho de pelo áspero y corto, patas altas y finas, sin cuernos, muy parecido a una cabra joven, inicia su recorrido en busca de un olor fuerte y penetrante que lo enloquece y lo hace vibrar. Es una fragancia misteriosa y exquisita que lo transporta a dimensiones desconocidas. Es un perfume de dioses, un olor nectarino que lo hace gravitar por encima del suelo. Desconcertado por el misterioso perfume, inicia su búsqueda desde el mismo amanecer. No sabe de dónde viene la exquisita fragancia, y por ello camina oliendo todo a su paso. Olfatea por debajo de las piedras, por entre el musgo y los matorrales, por encima del pasto y los arbustos. Trepa por las laderas olfateando cada guijarro, cada flor, cada mata, cada bicho que se mueve. En su desesperada búsqueda trepa montañas, atraviesa quebradas, sube riscos y corre por praderas y llanuras que se pierden en el horizonte de montañas. De esta manera pasan los minutos y las horas. Por la tarde, cuando los rayos solares comienzan a tornarse anaranjados detrás de las montañas y las primeras sombras de la noche salen de su escondite, el animal, sudoroso, fatigado y exhausto de tanto indagar por la misteriosa fragancia, decide descansar a la sombra de un árbol frondoso. Se deja caer sobre el pasto y reclina la cabeza sobre su vientre. La nariz queda cerca de su ombligo y, ¡sorpresa!, al fin descubre el origen de la misteriosa fragancia. ¡Viene de su propio ombligo! ¡Increíble! ¡Tanto deambular! ¡Tanto caminar! ¡Y el perfume está dentro de él! De pronto, el ciervo almizclero alza los ojos al cielo y piensa: “Qué tonto he sido al buscar afuera lo que estaba dentro de mí”.

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Estudiante. ¡Vaya paradoja! Luego de trepar montañas (problemas), atravesar quebradas (separaciones), sube riscos( creencias) y correr por praderas y llanuras (ilusiones y creencias)  se descubre que la felicidad es un estado de ser y no de poseer cosas o personas. El apego es esclavitud, el desapego libertad interior, ¿cierto?

Lobito. Es correcta tu apreciación. Al llegar a la vejez, el hombre se da cuenta que la felicidad estaba dentro de él y toda una vida buscándola afuera de si mismo. Ya lo hemos dicho varias veces y lo seguiremos repitiendo hasta que se comprenda en profundidad. ¡La felicidad es el contento! Cuando alguien está contento ya es feliz, y no necesita ir a ninguna droguería a que le inyecten la felicidad. Los niños pequeños siempre se ven felices, porque a todo momento andan contentos. Repito, ¡la felicidad es el contento! Las riquezas sólo sirven para dar comodidad al cuerpo, pero son una falsa promesa de felicidad y fuente de sufrimiento, pues el rico sufre porque teme perder lo que tiene. El hombre no es feliz ayer ni hoy porque nunca está contento con lo que tiene, siempre queriendo tener más y mas de todo.

Estudiante. Bien tonto es pensar que la felicidad nos la puede dar las cosas o las personas, ¿cierto, Lobito?

Lobito. Es el gran engaño en la mayoría de la gente. Pasa lo del perro callejero que encontró un hueso seco, poroso y viejo y se puso a morderlo, hasta que una astilla le rajó la encía y comenzó a sangrar a borbotones; en su ignorancia, el animal lamía y lamía la sangre fresca y calientita que empapó el hueso. El tonto animal estaba convencido de que el placer por lamer la sangre fresca se la daba el hueso.

Estudiante. (Risas). Vaya perro “pa’ bobo”, creer que la felicidad se la daba el hueso, siendo que estaba lamiendo su propia sangre.

Lobito. Así es. Igual que el perro creía que la felicidad se la daba el hueso, las personas piensan que la felicidad la proporciona otra persona. Esta falsa creencia es típica del final de los cuentos de hadas:  “y se casaron y fueron felices para siempre”

Estudiante: En el colegio enseñan que la felicidad está en el éxito profesional  y material: tener un sueldazo, un carrazo, un apartamento lujoso, tarjetas de crédito millonarias, etc.

Lobito. El colegio sólo enseña conocimiento académico, conocimiento “prestado” de libros, . Ese conocimiento académico sólo prepara a la persona para ganarte la vida, no más. Además las personas infelices no puede enseñar felicidad. No puede dar amor un corazón repleto de odio.