Autoconocimiento2ESTUDIANTES: ¿Qué es el autoconocimiento del cual hablan los maestros espirituales, también llamados gurús? Puede este conocimiento responder a las preguntas: ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué nos preocupamos por todo? ¿Por qué tenemos tantos temores? ¿Qué sentido tiene vivir? ¿Para qué vivimos? ¿Cómo se consigue el equilibrio? ¿Cuáles son las ideas falsas? ¿Qué lo que voy a cambiar en mí? ¿Es posible cambiar a otro? ¿Por qué me afecta tanto lo que dicen los demás y quién dentro de mí es el afectado? ¿Qué es lo más importante en la vida? ¿Cómo puede ser uno feliz?

LOBITO . Por supuesto que el conocimiento de sí mismo o autoconocimiento te responde todas esas preguntas. Permítanme ilustrar con una historia lo que es el autoconocimiento.

Una vez un pastor de ovejas encontró en el camino un cachorro de león herido y moribundo. Lo tomó en sus brazos y lo llevó a su humilde vivienda. El buen hombre curó las heridas del leoncito y, por muchos días, estuvo al pie del animal proveyéndole alimento y medicinas hasta que sanó completamente. Pasó el tiempo y el leoncillo creció con las ovejas y hasta aprendió a balar en vez de rugir como lo hacen los leones. Un día el pastor estaba en una pradera con las ovejas cuando de pronto salió dentro de la maleza un temible y enorme león. El pastor y las ovejas salieron despavoridos buscando protegerse, pero el leoncito, temblando del miedo, se escondió detrás de un árbol. El león grande extrañado por el comportamiento del león pequeño se acercó y le preguntó que le pasaba y cuál era la razón para que se escondiera. El leoncito, paralizado del impacto, suplicaba que no se lo comiera, y balaba como oveja asustada. El rey de la selva estaba sorprendido de la actitud del leoncito que se creía oveja. Le dijo que él era un león y no una oveja, pero el cachorro no le creyó. Entonces el león grande le prometió no hacerle daño a cambio de que lo acompañara hasta el lago. Una vez allí, el león grande le dijo que mirara su rostro en el agua. El leoncito quedó maravillado al ver que su cara era igual a la del león grande y exclamó: ¡Pero soy igualito a ti! ¡Soy un león como tú! Y se fue con él.

En este relato el agua representa el autoconocimiento o conocimiento de si mismo. Analicen que el leoncito pequeño no tuvo que hacer intensas prácticas espirituales ni ejercicios de ningún tipo para convertirse en lo que ya era: un león. El león grande tampoco uso poderes especiales o enseñanzas profundas para convertirlo en león. El leoncito siempre había sido un león, pero no lo sabía porque se creía oveja. Lo mismo pasa con las personas que piensan que mediante intensas prácticas de cualquier tipo van a llegar a ser lo que ya son. El autoconocimiento es el espejo en donde puedes ver lo que realmente eres y no lo que te dijeron que eras. Como desde niños nos dijeron que sólo somos un cuerpo y nada más, eso nos creemos y eso creemos que son los demás olvidando de esta manera la divinidad inherente al nacimiento humano.

¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los Dioses” (TALES)