El Soldadito Valiente.

Para alcanzar la independencia de Colombia hubo batallas entre Realistas y Criollos. El ejército español era comandado por el arrogante coronel Barreiro. Los dos ejércitos se enfrentaron el 7 de Agosto de 1819. Bolívar llevó al campo de guerra a Pedro Pascacio Martínez, campesino de trece años nacido en Belén de Cerinza, al cual había nombrado Ordenanza para cuidar sus caballos. El mozalbete fue reclutado por Bolívar cuando venía de atravesar la cordillera de los Andes desde Venezuela. Pedro Pascacio era pobre y el poco dinero que ganaba lo enviaba a sus padres. Llegó el día de la batalla en los campos de Boyacá, donde Bolívar obtuvo la victoria final sobre el ejército Realista asegurando la independencia del nuevo país. Las tácticas del Libertador, junto a la gran arremetida de Santander en el puente sobre Teatinos, lograron la victoria.

Viendo perdida la confrontación en donde cayó prisionera la tercera parte de su ejército, Barreiro quiso huir del terreno para pedir refuerzos a España y conformar un nuevo ejército. Pedro Pascacio se dio cuenta del suceso que había pasado inadvertido para los demás. El soldadito valiente, armado con una lanza, alcanzó al fornido coronel que se había escondido en unos barrancos que bordeaban el río. Cuando Barreiro vio que el muchacho le caía encima, acosándole con terribles lanzadas que chocaban contra su coraza de hierro, sacó una faja repleta de monedas de oro y la ofreció al muchacho:

–Son para ti si me os dejáis escapar. –El soldadito, sin dejar de amenazarlo con su lanza, lo miró en silencio.

–Aquí tengo más oro. –y sacó del bolso una cantidad mayor. Luego se quitó los valiosos anillos y las cadenas y se las ofreció.

–¡Está detenido! ¡Si trata de escapar lo mato! –amenazó con voz firme Pedro Pascacio.

–¡No seas estúpido, muchacho! ¡Déjame ir! Con este oro vivirás con tu familia sin tener que trabajar. Bolívar te paga una miserableza que no te alcanza ni para comprarte unas botas.

El Congreso condecoró al soldadito valiente con La Orden de Boyacá y le asignó una miserable pensión de quince pesos.

Barreiro sacó más oro y joyas de sus bolsillos, pero el soldadito no las aceptó. Bolívar quedó estupefacto al ver al comandante del ejército Realista capturado por el mozalbete de sus caballos. Abrazó al chico y le dijo:

–Eres el soldado más valiente de mi ejército porque no te dejaste sobornar por el oro de Barreiro, el enemigo más peligroso de la patria.

El Congreso condecoró al soldadito valiente con La Orden de Boyacá y le asignó una pensión de quince pesos.