¡SÓLO DIOS PUEDE ENTENDER A DIOS!

OrandoQuerer comprender a Dios con el ego humano o mente es como pretender que una persona que sólo sabe aritmética pretenda entender la teoría de La Relatividad de Einstein, la cual está repleta de ecuaciones diferenciales, cálculo integral y matemáticas puras. Sólo el hombre puede entender al hombre, pero un animal, un pez o una planta no puede entender al hombre, en sus comportamientos, sus pensamientos y sus reacciones. El hombre si puede entender a los animales.

Respecto al ego humano o mente, Einstein decía que “la mente humana, no importa cuán altamente capacitada esté, no puede comprender a Dios. Estamos en la posición de un niño pequeño, en una enorme biblioteca cuyas paredes están cubiertas hasta el techo de libros en muchos idiomas diferentes. El niño sabe que alguien debió haber escrito esos libros. No sabe quién ni cómo. No entiende los idiomas en los que están escritos. El niño observa un plan definido en la organización de los libros, un orden misterioso, el cuál no se comprende, pero sólo sospechosa vagamente”.

Cuando Einstein afirmó que “Dios no jugaba a los dados con el universo”, Niels Bohr le respondió que si él conocía cómo pensaba Dios: "¡Einstein, deja de decirle a Dios qué hacer con sus dados!".

De igual forma ¡SÓLO DIOS PUEDE ENTENDER A DIOS!

El hombre, con su limitado intelecto (ego), no puede entender a Dios. Es como pretender escudriñar el universo repleto de millones de galaxias con un microscopio. Es tal la soberbia del ego humano (sobretodo el ego religioso) que le ha colgado atributos a Dios, tales como: “Misericordioso, justo, bueno, bondadoso, omnisciente, omnipotente, omnipresente, etc., y entonces viene la contradicción cuando el hombre observa a los niños discapacitados y retardados mentales, el ego pregunta: ¿Por qué Dios hace niños retardados mentales y discapacitados, luego no es que Dios es bueno y misericordioso? Y ante tanta injusticia social, el ego pregunta: ¿Por qué Dios permite esta enfermiza y desequilibrada injusticia social de ricos ricos y pobres pobres que mueren de hambre y niños y bebés con cáncer?

Y el ego sigue preguntando: “Si Dios es omnipresente, es decir, que a todo momento está en todas partes, ¿por qué hay que ir a la iglesia, mezquita o ermita a rezarle? ¿No se puede rezar sentado en la taza del inodoro? Y el ego soberbio vuelve y ataca con preguntas como: “Y si Dios es omnisciente y todo lo sabe, ¿qué necesidad hay de pedirle cosas si él conoce las necesidades del hombre?” Un niño pequeño no va todo el día enumerándole a su padre todas las cosas que necesita para vivir. El padre satisface las necesidades del niño sin que éste se las ande recordando a todo momento.

Rezar para pedir cosas a Dios es sólo señal de inseguridad. Si el hombre se conociera a si mismo (Autoconocimiento) no andaría en este mar de angustias pidiendo a Dios que lo libere del sufrimiento de cada día. Tampoco andaría en el plan ingenuo de pretender entender la lógica divina.