MADRE: PRESENCIA DIVINA

TERNURA (Microcuento de Lobito):

“”El bebé sonrió en el vientre materno y un relámpago de luz blanca iluminó la tristeza en el rostro de la madre acongojada.””images (1)

Cuando retozaba en el vientre me cantabas canciones de amor y me acariciabas con ternura pasando tu mano sobre tu piel, entonces yo sonría con placer aunque tú no lo sabías.

Cuando salí de la matriz y vi tu rostro brillante por la alegría, descubrí que el amor de madre era luminoso y fresco como luna nueva en noche tapizada de estrellas titilantes.

Cuando niño, me sentabas en tu regazo y, con voz dulce y pausada, me relatabas historias maravillosas que agitaban mi corazón y mi imaginación, entonces supe de la magia de los cuentos para dormir con placidez.

Cuando adolescente, asido a tu mano, con tu persistencia, me llevaste por la vieja carretera que lleva a Dios; entonces descubrí que siempre querías lo mejor para mí.

Cuando adulto, con tu cabeza blanca como las nieves del Himalaya, me reconfortaste con tus sabios consejos en los momentos difíciles que la vida trae para todos.

Ahora, viejo y cansado, frente a tu tumba, es cuando he comprendido que el amor de madre es la misma presencia divina que siempre estuvo con nosotros.