EL PERRO Y EL HUESO

(Comodidad y Felicidad

)

imagesUn perro “vagamundo” caminaba oliendo bolsas de basura que la gente deja tiradas en andenes y calles. El escuálido animal buscaba acuciosamente algo de comer, cuando de pronto encontró un viejo hueso poroso, lleno de huecos. El hambriento animal vio en el deshecho una suculenta comida de pobres y, sosteniéndolo con sus patas delanteras, se dio a morderlo con avidez. De pronto el hueso se partió y una de las filosas astillas cortó profundamente su encía de la cual comenzó a salir sangre a borbotones que se metía en el hueso. El ignorante animal se dio a lamer con entusiasmo la sangre, de la cual derivaba un placer infinito, pues la sangre era fresca y calientita…

Lobito. ¿Queridos estudiantes que opinan del cuento?

Estudiante. Me parece que es un perro tonto al creer que la sangre provenía del hueso y que el hueso le daba felicidad. Es una felicidad engañosa.

Lobito. Así es. Igual de tonto es la persona que piensa que la felicidad o placer proviene de la adquisición y de disfrute de bienes terrenales.

Estudiante. ¿O sea que estamos confundidos al creer que la felicidad autentica se pueda derivar de la posesión de bienes materiales, títulos académicos o el éxito profesional?

Lobito. La adquisición de cosas es alegría efímera. Es un monumental autoengaño al creer que la felicidad se puede obtener de ese tipo de huesos. Quien le da al perro el placer es su propia sangre y no el hueso. Igual que un bebé siente placer al chupar sus dedo y su propia saliva creyendo que es el pezón y la leche del seno de la madre.

Estudiante. Entiendo que lo quiere decir es que la felicidad permanente nada tiene que ver con la posesión de cosas materiales. ¿Luego el dinero no da placer, dicha y felicidad ya que con él podemos comprar lo que deseemos?

Lobito. Falso. Por supuesto que el dinero si da COMODIDAD al cuerpo, pero no FELICIDAD. No confundas las dos palabras. Un millonario puede comprarse carros lujosos, yates modernos, mansiones, ropa, comida y joyas costosas, todo lo cual es placer para el ego y comodidad para el cuerpo, pero en ningún momento felicidad o contento permanente.

Estudiante. ¿Luego, para usted que es la felicidad?

Lobito. Un estado de ser y no de poseer, un vivir en la conciencia del ahora, es el contento permanente. Te ilustro con un ejemplo. Cuando James hizo el gol a Uruguay, en el pasado mundial de fútbol, en ese momento experimentaste una enorme alegría que te hizo gritar y brincar como grillo saltarín. Experimentaste una enorme complacencia interior, una euforia indescriptible. Luego, después de un tiempo, esa gigantesca alegría se diluyó, se esfumó. No siguió contigo. ¿O es que todavía te levantas y esa alegría continúa contigo, día tras día, igual que el día del gol?

Estudiante. No, por supuesto que no. Así vea por TV ese gol, ya no me produce aquella tremenda alegría del momento en que James hizo el gol.

Lobito. Bueno, la felicidad de la que hablo nada tiene que ver con efímeras alegrías producidas por la adquisición de cosas materiales, éxitos profesionales, fama, ganancias de dinero o roer huesos. La felicidad auténtica, espiritual, es un estado interno de no alteración por nada de lo que pasa. Es un clima interno estable, inalterable, suceda lo que suceda. Es un estado de conciencia donde la persona no se regocija por nada ni se lamenta por nada, porque este estado de conciencia es de profunda comprensión y de total aceptación de que la vida, en todo el universo, es como es y no se puede cambiar. Esta felicidad sólo es posible en la conciencia del ahora, sin llenarse de temores por un futuro incierto o por un pasado muerto, recordando situaciones mejores. ¡Sólo puedo ser feliz ahora, no ayer ni mañana!

¡Quede claro que el dinero sólo puede dar comodidad al cuerpo, más no felicidad a la mente, porque la felicidad es una paz que a toda comprensión trasciende!