¡DEJA DE CULPARTE QUÉ TÚ NO DECIDES!

infidelidadAbandona ese ego soberbio que piensa que él decide lo que hay que hacer o lo que no hay que hacer en la vida. ¡Quien decide son las circunstancias!

¿Cuántas personas deprimidas van en contra de su voluntad a trabajar a un lugar que no les gusta, a hacer una actividad desagradable, con un jefe de miércoles, con un sueldo irrisorio, con compañeros envidiosos, en un ambiente estresante, en un sitio distante con trancones interminables? Y lo peor, sin poder renunciar porque las circunstancias obligan a tener que aguantarse esa situación, ya que es el único ingreso que tienes para pagar tus obligaciones personales y cumplir con las responsabilidades familiares.

Sueñas con mandar al carajo ese trabajo agobiante, entonces compras lotería con la ilusión de ganarte un premio y mandar para la m., al jefe, escupiéndole en la cara todo el resentimiento represado en el pecho, pero no lo haces porque necesitas el puesto. Las circunstancias te tienen anclado allí. No es tu decisión estar allí, estás allí contra tu voluntad. Las circunstancias obligan a hacer cosas que no queremos hacer o a no poder hacer lo que queremos hacer. El hacer o no hacer lo deciden las circunstancias de la vida.

Si uno pudiera decidir qué hacer o no hacer a cada momento, la vida sería de color rosa, sería un postre de vainilla, porque siempre haríamos todo aquello que nos diera placer, felicidad, alegría y no sufrimiento, pero por experiencia sabemos que la vida no funciona así, y que las circunstancias no llevan a hacer cosas que no queremos hacer, aún en contra de nuestra propia voluntad. Nadie quiere tener deudas, pero las circunstancias nos obligan a endeudarnos, y peor aún, las circunstancias nos llevan a tener que humillarnos y hasta degradarnos ante personas incultas, malolientes, engreídas, soberbias que tienen dinero o puesto de poder y que dependemos de ellos para solucionar una situación de vida o muerte.

Las circunstancias llevan a las personas a dejar un lugar de trabajo o de vivienda para vivir en otra parte, ciudad o país. Las circunstancias llevan a las personas a tomar decisiones erróneas o acertadas de las cuales nos hacen sentir culpables o exitosos. Las circunstancias son culpable de generar enemistades, separaciones, guerras, odios, amores, viajes, traslados, porque todos nos movemos por nuestros intereses y nuestros intereses están determinados por las circunstancias. Igualmente las circunstancias llevan a una persona a la infidelidad. Los diferentes factores de tiempo, lugar, trabajo, modo, llevan, sin proponérselo, a una persona a la infidelidad. El médico en el hospital, el profesor en el colegio, el ingeniero en la oficina, etc. Nadie decide ser infiel a propósito, solo que las circunstancias confluyen para que se lleve a cabo la infidelidad.

Todos queremos ser felices, prósperos, sanos, fuertes, exitosos. Nadie quiere ser infeliz, ni fracasado, ni desgraciado, ni perseguido ni endeudado, ni degradado, pero esto lo decide las circunstancias de la vida de cada uno. Nadie decide donde nacer, ni escoge el lugar, ni los padres, ni la familia, ni el país, ni el estatus social, son las circunstancias quien decide el rumbo de nuestras vidas.

Entonces, si la vida funciona de esta manera, ¿Por qué sentirnos culpables por lo que hacemos si las circunstancias obliga el hacer o el no hacer? ¿Y cuál es la mano invisible que junta las circunstancias con precisión matemática para que los eventos se den o no se den en la vida del hombre? Esa mano invisible que hace congruir las circunstancias para que un evento, de cualquier tipo, en la vida del hombre suceda o no suceda se llama! Destino ¡

Gurdieff decía: “Todo lo que el hombre hace, todo lo que el hombre siente y todo lo que el hombre piensa simplemente le sucede”. Pero el ego soberbio piensa que es él quien decide, quien hace. Es cuando nace en el hombre el sentimiento de culpabilidad “por lo mal hecho”.

¿Entonces a donde nos lleva esta reflexión? A que no te sientas mal ni culpable por la situación en que te encuentres en este momento, ya que tú no la elegiste, son las circunstancias de la vida que te tienen allí haciendo lo que haces porque no podrías hacer nada diferente a lo que las circunstancias determinen para ti. Si comprendes esto te liberas del estresante sentimiento de culpa por lo que haces.