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–LOBITO. Queridos estudiantes: Cuando estén al campo, tomen una hoja de un árbol y tírenla al río, observarán que la corriente la lleva río abajo. Si caminan paralelo a la corriente, siguiendo el curso del agua, verán que la hoja, luego de un corto trayecto pasa de una orilla a la otra a medida que avanza. En algunas ocasiones va por la orilla derecha (la orilla del placer) y más adelante fluye por la izquierda (la orilla del sufrimiento). Otras veces notarán que en los remansos (cuando los días pasan tranquilos) va por la mitad del río y que en algunas ocasiones queda atrapada en las piedras y troncos que han caído al río (estancado en un problema), pero luego la fuerza de la corriente (el destino) le destraba y sigue su viaje silencioso, bajo la lluvia, el sol, el frío, el calor o la niebla. Su destino es el mar. Es imposible que la hoja viaje, por una sola orilla, todo el trayecto de miles de kilómetros, hasta llegar al mar. La corriente, los remolinos, el viento y el zigzagueante ondular del río por campos, valles y praderas, hace que esto nunca suceda. Igual que la hoja en el río, la corta existencia humana fluye entre las dos orillas del río de la vida: placer y dolor; sufrimiento y alegría. Nadie nace en la salud y recorre todo el camino de la vida en la salud, sin enfermarse nunca o sin tener accidentes. La vida desde el nacimiento hasta la muerte, unas veces va por la orilla de la salud y otras en la enfermedad.

–ESTUDIANTES. Profe Lobito, lo que usted dice es un símil o comparación, pero ¿siempre la vida ha sido así?

–LOBITO. La vida siempre ha sido así y continuará así dentro de diez mil años. Diseñada en la dualidad, zigzagueando entre los opuestos cósmicos unión-separación, nacimiento-muerte, igual que una serpiente que no puede deslizarse en línea recta, nadie ha podido cambiar, ni un solo milímetro, la dualidad. Desde épocas inmemoriales, santos, místicos, mesías, avatares, profetas, filósofos, científicos, etc., nacieron en esta tierra, vivieron una corta existencia, predicaron sus mensajes, hicieron cosas maravillosas, pero finalmente murieron y la vida siguió moviéndose en la dualidad física y psicológica: placer–sufrimiento, alegría-tristeza, éxito-fracaso, enfermedad-salud, pobreza-riqueza, amor-odio, amistad-enemistad… Jesús, Buda, Mahoma, Rama, Krisna, nacieron en la dualidad, vivieron en la dualidad y murieron en la dualidad, pero no la cambiaron.

–ESTUDIANTES. ¿La dualidad es la rueda de los budistas o Samsara?

–LOBITO. Correcto. Muerte y nacimiento, nacimiento y muerte. La OMS dice que en un día nacen en la tierra unas 350.000 personas por día y mueren 150.000. Presencia total de la dualidad en la vida del hombre.

–ESTUDIANTES. ¿Se puede superar la dualidad?

–LOBITO. En el sentido de la afectación sí. Igual que un pez duerme dentro del agua y no lo afecta o la flor de loto que vive sobre el agua y no la afecta o como el bebé en la cuna o en los brazos de la madre que  sólo sonríe, pero no lo afecta la dualidad. La dualidad sólo es registrada por la mente y un bebé no tiene mente aún. En el sueño profundo la mente está ausente por eso la dualidad no afecta a la persona que está sumergida en el sueño profundo.

–ESTUDIANTES. Pero, ¿cómo hace uno, en el día a día, para no dejarse afectar por la dualidad de los opuestos?

–LOBITO. Aceptándola. Por la comprensión se llega a la aceptación y a la aceptación se llega por el Autoconocimiento. Aceptando de la vida los buenos y los malos momentos y dejando de lado el mal hábito mental de echar la culpa a los demás por lo que nos pasa. Así como la hoja a cada tanto cambia de orilla, los buenos momentos pasan a la orilla de los malos momentos. El placer es un intervalo entre dos sufrimientos y el sufrimiento un intervalo entre dos placeres. Por eso las religiones dicen que después del placer viene el dolor y después del dolor viene el placer. La rueda del Samsara de los budistas. No se pude permanecer siempre en un solo lado del río de la vida.

–ESTUDIANTES. La comprensión es como una escafandra que permite que uno esté dentro del agua sin dejarse afectar por ella.

–LOBITO. Excelente ejemplo. Esa escafandra es la aceptación de que la vida es como es y no se puede cambiar. Si no la aceptas tenga sufrimiento por montones