VIRUS DE ALTURA

 

soberbio-2He denominado “Virus de altura” a la alteración psicológica que sufren muchas personas cuando tienen un golpe de suerte, adquieren una puesto de poder o trepan a un lugar en la fama. Se necesita tener un gran desarrollo interno, un crecimiento espiritual serio, un carácter firme e íntegro para no dejarse infectar de “El virus de altura”.

A todos nos ha sucedido, alguna vez, que un amigo se hace a un puesto de poder en una entidad oficial o privada, un alto cargo político, director de alguna entidad o medio de comunicación y sucede que se vuelve pretencioso, importante, despreciativo y ya no conoce a los de abajo. Este sujeto ha sido infectado por “el virus de altura”.

El virus de altura” tiene la propiedad de alterar el psiquismo humano. Quien sufre de esta enfermedad mental, generalmente, su comportamiento y sus conductas para con los demás son atípicas. Se llega a creer un Zeus bajado del Olimpo. Mira con desprecio y hasta cambia de “caminao” y de “hablao”, mira por encima del hombro, no reconoce a sus amigos del barrio ni del colegio. Escasamente saluda alguno que otro familiar o conocido. Toda su psicofísica cambia completamente. Es decir, sus expresiones corporales, faciales y su actitud psicológica se han transformado. Ya no se le puede llamar por el apodo familiar y cariñoso, ahora toca decirle DOCTOR, de lo contrario se emberraca.

Este “Virus de altura” es muy típico en personas vacías de valores humanos, espirituales y éticos que de golpe adquieren riqueza por una u otra forma, sea una herencia, una lotería, dinero ilícito, negocios, etc. De la misma manera “el virus de altura” altera el psiquismo de los que adquieren fama, cualquier tipo de fama, sea por el arte, el deporte, la música, la política, la ciencia, etc., La fama, el dinero, y los puestos de poder, generalmente, alteran el funcionamiento del psiquismo; esta alteración psicológica, comportamental, de conductas despreciativas hacia los demás, de la soberbia del dinero y del conocimiento, es lo que se llama: “Un Homos brutus infectado por el virus de altura”.

Todo en la vida es efímero, transitorio, pasajero. Nada es duradero. Todo lo que nace muere, todo lo que crece decrece, todo lo que sube baja, todo lo que se adquiere al final se pierde. Si la misma vida es efímera, todo lo que va con ella es igual de efímero, en palabras del Rey Salomón: “Vanidad de vanidades y sólo vanidad es la vida”. Esta simple reflexión daría para que estas personas infectadas por “el virus de altura” mejoraran su salud mental.

Permítanme una anécdota para ilustrar este tema. Una vez, caminaba con mi padre por la carretera hacia el río algodonal, allá en mi tierra Ocaña, y de pronto, por un momento, se detuvo para preguntarme que escuchaba, además del gorjeo de pájaros y el mullido de vacas. Agudicé mis oídos y le respondí que escuchaba venir una volqueta de las que traen arena del río “Efectivamente es una volqueta, pero viene vacía”, me dijo. Entonces le pregunté cómo sabía que la volqueta venía vacía y él me respondió: “Mira hijo: Las volquetas vacías hacen mucha bulla, y entre más vacías más ruido producen”.

Pasó el tiempo y me vine a vivir a Bogotá. Y cuando en las reuniones sociales, familiares o con amigos o en el trabajo veo a una persona hablando siempre de si misma, imponiendo la conversación sobre los demás para hacerse notar, llamando intencionalmente la atención, siendo inoportuna, alardeando de su éxitos y de sus adquisiciones materiales, presumiendo con lo que tiene, sintiéndose prepotente y asumiendo gran importancia alegando ser amigo de muchas personalidades, es cuando escucho la voz de mi padre allá en el camino polvoriento allende al río, diciéndome:

“CUANTO MAS VACÍA LA VOLQUETA MAS RUIDO HACE”.

Alfonso LOBITO Amaya