DIOS ES SABIO

 

depositphotos_32846285-View-to-mountain-stream-below-green-leaves-of-acacias-beeches-and-oaks.-Water-level-makes-green-reflections.-The-end-of-summer-at-mountain-river.Una hoja, sacudida por los fuertes vientos, cae del árbol sobre las aguas del río y es llevada por la corriente. Por un trayecto ella flota por la orilla derecha, pero luego la brisa y la corriente la pasan a la orilla izquierda, y se desplaza por allí durante un tiempo.  En los remansos, donde no hay turbulencia de aguas, va pasiva por la mitad del río. ¡Es imposible que la hoja haga todo el trayecto de llegar al mar por una sola orilla! Incluso habrá momentos en que se quede atascada en alguna parte, pero luego la creciente la sacará de esa situación y la  llevará al mar que es su destino.

Igual va con la vida del hombre. La corriente del destino nos mantiene, por un tiempo, es una situación de sufrimiento, pero como nada permanece estático, ya que el cambio es constante universal en el proceso evolutivo, luego pasamos a la otra orilla del río del destino, a una situación de alegría. En los remansos, la vida transcurre sin ninguna novedad, es cuando los días parecen que se repitieran, es la monotonía del día a día. También se viven momentos de situaciones que parecen estancadas, pero un suceso inesperado, un aventón del destino, resuelve la situación.

”Morir en el mar no quiero, buscaré rumbos distintos; morir en el mar no quiero, vagaré por otros caminos. Una nube que escuchaba, desde lo alto respondió: ¡No seas tonta, hoja insensata, que el mar es tu destino!”.

Por encima de nuestras creencias, finalmente la corriente del destino nos llevará al término de la travesía: !volver a casa!

¡Morir es volver allá donde estábamos antes de nacer!..!Uf!, qué delicia volver a casa…¡Fin del sufrimiento del hombre!

Una hoja, sacudida por los fuertes vientos, cae del árbol sobre las aguas del río y es llevada por la corriente. Por un trayecto ella flota por la orilla derecha, pero luego la brisa y la corriente la pasan a la orilla izquierda, y se desplaza por allí durante un tiempo.  En los remansos, donde no hay turbulencia de aguas, va pasiva por la mitad del río. ¡Es imposible que la hoja haga todo el trayecto de llegar al mar por una sola orilla! Incluso habrá momentos en que se quede atascada en alguna parte, pero luego la creciente la sacará de esa situación y la  llevará al mar que es su destino.

Igual va con la vida del hombre. La corriente del destino nos mantiene, por un tiempo, es una situación de sufrimiento, pero como nada permanece estático, ya que el cambio es constante universal en el proceso evolutivo, luego pasamos a la otra orilla del río del destino, a una situación de alegría. En los remansos, la vida transcurre sin ninguna novedad, es cuando los días parecen que se repitieran, es la monotonía del día a día. También se viven momentos de situaciones que parecen estancadas, pero un suceso inesperado, un aventón del destino, resuelve la situación.

”Morir en el mar no quiero, buscaré rumbos distintos; morir en el mar no quiero, vagaré por otros caminos. Una nube que escuchaba, desde lo alto respondió: ¡No seas tonta, hoja insensata, que el mar es tu destino!”.

Por encima de nuestras creencias, finalmente la corriente del destino nos llevará al término de la travesía: !volver a casa!

¡Morir es volver allá donde estábamos antes de nacer!..!Uf!, qué delicia volver a casa…¡Fin del sufrimiento del hombre!

¡Bendito sea Dios que inventó la muerte, sino estaríamos condenados a una eterna senilidad!… ¡Dios es sabio!