el santoEL MAGO Y EL SANTO. Dos amigos estudiaban en el mismo colegio y salón. A uno de ellos le encantaba la magia, siempre estaba leyendo libros y revistas sobre temas fantásticos o viendo películas de magia; pero al otro chico le gustaba lo espiritual, leía libros de vidas de santos y todo tipo de literatura religiosa y mística. Sucedió luego que cuando terminaron los estudios se separaron, se fueron para diferentes países y dejaron de verse por muchos años.

Entonces pasó que un día ambos venían caminando en direcciones opuestas por un viejo sendero polvoriento del pueblo donde estudiaron, y cuando se encontraron, explotaron de alegría y se dieron un prolongado y afectuoso abrazo. Estaban felices de haberse reunido después de tanto tiempo. Hablaron con tanta intensidad que las horas pasaron, y el sol ardiente les hizo dar una sed espantosa. Llegaron a un viejo y abandonado pozo de agua y vieron que el agua estaba como a cien metros de profundidad. Como no tenían forma de sacarla para saciar la sed, el mago usó su poderosa magia y, al momento, se convirtió en un pájaro que voló hasta el fondo del pozo y bebió el agua. Luego le dijo a su amigo que si quería, él, con su poderosa magia, podía convertirlo en un pájaro para que bajara al fondo del pozo y calmara la sed; pero el amigo le dijo que no había necesidad.

En silencio se paró al borde del pozo, juntó sus manos en oración, y alzando los ojos al cielo dijo con intensa devoción y fe: “Señor, Presencia Divina eterna,  tengo sed”.

Pasaron varios segundos de silencio y olor de fragancias de flores y luego se oyó el ruido del agua. Al momento el agua subió desde el fondo del pozo hasta desbordar las orillas, y el buen hombre bebió hasta saciarse. Los pájaros y otros animales también vinieron a beber. El pozo nunca más se secó.

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— Lobito: Bien. ¿Qué les gustaría ser, el mago o el santo?

— Niños (al unísono). ¡El santo!

–¿Por qué?

–Mayi: El cuento me gustó muchísimo. A mí me fascina la magia, pero en ese cuento me gustaría ser como el santo, porque es chévere tener lo que uno necesita con sólo pedirlo.

–Ishwara: Yo estoy de acuerdo con Mayi, sería chévere tener a Dios como amigo. Con un amigo así uno ya no tendría que preocuparse por nada. Además se podría ayudar a mucha gente.