LA ACCIÓN NO CONTAMINADA.

(Alfonso LOBITO Amaya)

niña generosaCuando decimos que queremos “ayudar” o “servir” a otros, ¿qué sentido le damos a las palabras “ayudar” y “servir”?

El río fluye ofreciendo sus aguas a todo ser vivo que llega a él; unos para refrescarse, otros para calmar la sed. ¡Se da totalmente para beneficio de todos!: plantas, animales, aves y humanos! ¡Da sus aguas vivificantes sin pedir nada a cambio¡…!Es la acción pura¡

El sol, cada mañana, da su luz y energía a todos los seres vivos sobre la faz de la tierra ¡Se da totalmente para beneficio de todos, ¡sin pedir nada a cambio¡…!Es la acción pura¡

El árbol frondoso, da refugio y protección a todo ser que busca su refugio. Ofrece sombra y frescura al sediento caminante… ¡Se da totalmente para beneficio de todos, ¡sin pedir nada a cambio¡…!Es la acción pura¡

La vaca es el ejemplo más maravilloso de entrega total y servicio desinteresado. ¡Se da completamente para beneficio del hombre sin pedir nada a cambio! Su carne, su leche, sus vísceras, su piel y hasta sus excrementos son para ayudar al hombre. ! Es la acción pura ¡

Pero el actuar del hombre es una acción contaminada, ¡contaminada por el ego ¡, con su codicia, la envidia, la avaricia y el deseo de sobresalir. El ego solo actúa por interés. La “ayuda” y el “servicio” del ego a sus semejantes es una acción interesada, motivada por la retribución. Se mueve por el interés de la retribución humana o divina. Justifica ese interés con frases lapidarias como: “Hoy por ti mañana por mí”. “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Siempre con el ojo puesto en el resultado de la acción, en lo que puede sacar cuando “ayuda” o hace “servicio”.

El ego es audaz en el arte del camuflaje. Se mimetiza en agrupaciones de tipo social o espiritual dizque “para hacer servicio desinteresado”, cuando en verdad se desliza, sigiloso, por intereses bien calculados; y es así como proyecta una imagen de bondadoso, de filántropo esperando del reconocimiento social, la condecoración política, las medallas, los pergaminos y los aplausos mediáticos. Igualmente actúa deseando la retribución divina, para que Dios tenga en cuenta sus “buenas acciones”, “sus buenas obras” y lo bendiga con ganancias económicas, puestos exitosos, triunfos profesionales o para lavar karma, etc. ¡Es la acción contaminada por el ego!

Si actuamos buscando retribución por lo que hacemos quedamos encadenados al resultado de la acción; lo que es una acción contaminada que origina sufrimiento, desengaño, frustración y descontento cuando al pasar el tiempo la retribución no llega, entonces se cae en la contradicción de cuestionar la bondad de Dios, la gratitud humana y la justicia divina.

Si todo se hace como un fin en sí mismo hay liberación, pero si se actúa esperando resultados, hay esclavitud. Es decir, que una vez hecha la acción allí mismo debe terminar su finalidad, sin esperar nada a cambio.

El Ego, experto en camuflaje, busca la satisfacción de sí mismo, de sus intereses sutiles, bajo el disfraz del servicio desinteresado y la ayuda bondadosa, pero cuando su acción contaminada no sale como la planeó se enoja, murmura, se resiente y va contra quienes se opusieron a su “buena acción”. “Es la generosidad de la mano que siempre da, pero que busca retener algo para ella”. Porque bajo el disfraz de la ayuda desinteresada y el servicio social, el ego puede hacer un montón estupideces como engañar y mentir para ilusionar a los demás

¡Dar y olvidar! ¡Ayudar sin esperar nada a cambio, es la acción pura, no contaminada de ego!

Cuando alguien te pide la hora y tú se la das, ¡allí mismo termina la acción! No te quedas esperando algo a cambio de tu acción desinteresada de dar la hora a un extraño en la calle

¡Dar sin esperar nada a cambio! ¡Esta es la acción no contaminada por el ego!…! ES LA ACCIÓN PURA ¡