NADA ES PÉRDIDA DE TIEMPO

experto

Nada de lo que nos pasa en la vida es pérdida de tiempo, todo lo que sucede es solo preparación para la siguiente vivencia de vida. Como soldados que antes de mandarlos a batalla primero reciben una intensa preparación. Todo los que nos pasa en el diario vivir es para bien, para mejor, sólo que en el momento que suceden las cosas no comprendemos el beneficio que nos traerá después. Es un beneficio a largo plazo, por eso no se comprende en el momento. Hasta la muerte de un ser querido se convierte en una imagen-guía que nos orientará sabiamente para hacer las cosas mejor y vivir de una manera más inteligente y menos complicada.

El oro que sale de la mina es amorfo y lleno de impurezas, para convertirlo en una joya preciosa, el joyero lo pasa por un proceso de lavado, cepillado, limado, soplete y martillo, para convertirlo en una hermosa joya que todos admiran y quieren tener. La semilla, para convertirse en un árbol frondoso, que da frutos y sombra al cansado caminante, en su crecimiento tiene que enfrentar lluvias torrenciales, fríos intensos, cambios de temperatura, sequías, erosiones y el asedio de animales que quieren comerlo.

Los malos momentos, experiencias dolorosas, por los que todos pasamos, son enseñanzas de vida para bien, para mejor, para fortalecernos internamente, para nuestro crecimiento espiritual y, sobre todo, para adquirir sabiduría, porque la sabiduría viene de la vida, más no de los libros. En los libros sólo hay información intelectual, académica y tecnológica.

El ser humano es infeliz porque quiere hallar felicidad en la seguridad y la seguridad es una utopía. La ciencia dice que venimos de un proceso evolutivo de más de trece mil millones de años, donde el cambio es la única constante. En este proceso evolutivo vemos que todo lo que ha sucedido es para mejor. La seguridad que buscan las personas implica que no haya cambios, lo que es imposible en un proceso evolutivo tanto físico como espiritual. Nada es una pérdida de tiempo, todo lo que sucede es para bien, preparación para enfrentar con sabiduría los retos que trae el día a día.

Schopenhauer decía que hacia el final de la vida, cuando miramos atrás para ver cómo han transcurrido nuestros días, observamos cuántos encuentros y acontecimientos, que en su momento parecían fortuitos, luego se convirtieron en características estructurales de la historia de una vida no planificada.

Alfonso LOBITO Amaya