¡LOS PELIGROS DE IR A OCAÑA ¡…!CUIDADO ESTÁS ADVERTIDO !

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((Bella ocañerita con fragancia se PINO))

El escritor ocañero Alfonso Lobo Amaya (“Lobito”), Premio Nacional de Literatura Infantil, advierte a colombianos y extranjeros, con suficiente antelación, que si van a viajar a la provincia de Ocaña, allá en el Norte de Santander, República de Colombia, Suramérica, quedarán expuestos a los siguientes peligros:

SECUESTRO. Hay una altísima posibilidad de que se enamore, se trague y quede secuestrado por el amor, porque las mujeres ocañeras, como las sirenas de la Odisea, encantan con sus sonrisas sensuales, hechizan con el ondular de sus caderas, embrujan con sus cabellos al viento, hipnotizan con las miradas picarescas y embriagan con el néctar de besos endulzados en la miel de las ciruelas Cocotas. Simón Bolívar llegó a Ocaña el 9 de enero de 1813, finalizada triunfalmente su campaña en el bajo Magdalena. Después de asistir a un Te Deum en el templo parroquial por su feliz arribo, la comitiva se dirigió a la casa de doña Carmen Ibáñez para un banquete. Este fue el día en que El Libertador conoció a las bellas hermanas Nicolasa y Bernardina Ibáñez. Bernardina fue considerada en su tiempo la más bella e inteligente de todas las señoritas. Todos los testigos aseguraron que era la mujer más hermosa de la Nueva Granada en la década de 1820, pretendida por El Libertador, quien enloqueció al verla de nuevo en 1819. Era el alma de las reuniones en las quintas santafereñas de la década de 1810.

PASEO MILENARIO. Es estadísticamente seguro que será metido en un carro con vidrios polarizados y llevado a un paseo milenario por lugares exóticos de belleza indeleble y paisajes de acuarela. Conocerá el encantador pueblito de La Playa de Belén, donde está el Área Natural Única Los Estoraques, formaciones antrópicas talladas por las caricias del viento, siluetas enigmáticas y majestuosas como trazadas por la mano invisible de un escultor renacentista. Luego lo llevarán, con los ojos destapados, por el complejo histórico de La Gran Convención y al popular Santuario del Agua de la Virgen, donde la Reina del Cielo, María, con manos en alabanza, apareció en un madero en el bosque de La Torcoroma; enseguida lo subirán, a pie por un florido sendero, a la estatua de Cristo Rey, con sus seis metros de altura, fundida en bronce y cobre en España; también lo pasearán por el legendario barrio La Costa, que al igual que La Candelaria de Bogotá, tiene “calles trazadas por la geometría de la emboscada”. Este paseo termina en las orillas del río Algodonal, donde es obligado, con un “guineo” en la nuca, a comerse un sancocho de gallina criolla al compás de alegres guitarras y al sabor del aguardiente “tres brincos”.

DROGADICCIÓN. Es un peligroso lugar para desarrollar adicción a la buena comida, por la gran variedad de dulces, panes y platos regionales, sazonados por manos centenarias. Entre otros: el Ajiaco con frijol de castilla y ruyas, la sopa de albóndigas, el pollo alcaparrado, los chicharrones crocantes con bollo limpio…y la reina de las comidas típicas: ¡la tradicional arepa de maíz molido!, con su peculiar ‘pellejo’ y rellenas con queso costeño y mantequilla, con aguacate y cebolla picada, con barbatuscas y carne molida, con revuelto de huevos pericos, con carne desmechada encebollada.

RECOMENDACIÓN: Si tiene planeado viajar a Ocaña para estas Navidades, por favor, es mejor que lo piense dos veces, porque el amor, las comidas y los paseos… ¡ Lo pueden intoxicar por exceso de felicidad !