SOBRE LA OPULENCIA

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Es la opulencia que engaña al codicioso. Tan inestable y fugaz como el arco iris, da origen a interminables desvelos y provoca un ansia insaciable de mayores riquezas y preocupaciones.

No tiene ninguna relación con los méritos de las personas, y tanto puede estar en manos del bondadoso como del más arrogante malvado.
Por regla general, la gente es buena, amable y compasiva hasta que su corazón se endurece por la codicia.

La riqueza contamina el corazón del sabio, del héroe y del más sensible y delicado de los hombres.

Riquezas y felicidad no suelen acostarse juntas.

Raro es el hombre poderoso que no tiene enemigos que menoscaben su fama y alteren su ecuanimidad.

La opulencia es la noche que cierra la flor de loto, la luz lunar que favorece el sufrimiento y la angustia,

la ráfaga de viento que apaga la lámpara que tiembla en la oscuridad, la inundación que impulsa la ola de la enemistad,

el agitado viento que extiende la nube de la confusión y el agente desencadenante de la enfermedad, la depresión y la angustia.
Es la serpiente de los malos pensamientos que aumenta el miedo del que vive angustiado,

el hielo que seca la delicada planta del desapego, el terciopelo de la noche para el búho de los malos deseos,

el eclipse de la luna de la sabiduría; la aparición de las riquezas pervierte sin excepción la naturaleza bondadosa de los hombres.

RAMA. (AVATAR HINDÚ)