! GRACIAS, SEÑOR ¡

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· Por permitir que todos los días pueda regresar sano a mi hogar, cuando hay tantas personas deambulando por las calles de las ciudades que no tienen a donde ir.

· Por bendecirme con el don maravilloso de la salud, cuando hay por doquier decenas de enfermos, mutilados, ciegos, sordos, mudos, parapléjicos, discapacitados y drogadictos, solos y desamparados.

· Por brindarme, a esta edad avanzada, la oportunidad de trabajar, cuando por las avenidas y parques de ciudades y pueblos hay centenares de desempleados que les toca mendigar.

· Por el pan nuestro de cada día, mientras existen miles de personas que no tienen nada para comer ningún día.

· Por las divinas oportunidades del servicio espiritual a través del amigo triste, del enfermo temeroso, del anciano solitario, del estudiante desorientado y del niño hambriento.

· Por el discernimiento con el que me has bendecido para enfrentar de manera ecuánime e inteligente los problemas, las dificultades y los avatares del diario vivir, mientras otros desesperan y maldicen, dudando de tu presencia divina.

· Por haberme permitido nacer en una familia humilde, de unos padres modelos de rectitud, pobres en bienes materiales, pero ricos en abundancia de valores, cariño y alegrías.

· Por haberme permitido una educación académica superior para servir a los demás y ganarme la vida dentro de los límites de la rectitud, porque de ti aprendí que lo más importante en la vida es lo que hacemos por los demás.

· Por haberme vacunado con la suficiente humildad para no dejarme obnubilar de la soberbia del dinero, los puestos de poder, la fama efímera y las riquezas materiales.

· Por haberme bendecido con una buena esposa, excelentes hijos que hacen felices los días de mi niñez, los años de mi adolescencia, adultez y en esta efímera vejez.

· Pero por sobre todo: ¡Gracias, Señor, por tu presencia divina en todos los momentos de mi vida, por las experiencias espirituales que transformaron mi existencia y por el maravilloso regalo del Autoconocimiento.

· Por todo esto…! MI GRATITUD ETERNA, DIVINO SEÑOR!

 

ALFONSO LOBO AMAYA