REFLEXIONES DE LOBITO

LA VIDA SIEMPRE HA SIDO ASÍ

CABALLOS En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran ladrones y honrados, gente de bien y malandrines perfumados, obreros asalariados y empresarios explotadores, empleados humillados y jefes exprimidores.

En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran pobres y ricos, reyes y mendigos, magnates y esclavos, dominantes y subordinados.

En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran guerras y pestes catástrofes naturales y hambrunas, cambios climáticos y diluvios universales, explosiones y meteoritos.

En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran enfermos y sanos, discapacitados y minusválidos, fortachones y débiles, locos y cuerdos, homicidas y suicidas.

En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran ignorantes y sabios, inteligentes y brutos, astutos e ingenuos, héroes y cobardes, santos y pecadores, ateos y creyentes.

En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran la belleza y la fealdad, hombres atléticos y escuálidos, princesas perfumadas y esclavas malolientes.

En la vida del hombre, nunca habrá un tiempo en que no convivan el par de opuestos: enfermedad y salud, alegría y tristeza, riqueza y pobreza, nacimiento y muerte, niñez y vejez, éxito y fracaso, guerras y paz,.. Porque la vida es dualidad en simultaneidad, las dos caras de la moneda que corren juntas cuando el samsara rueda.

Miles de personas mueren sobre la faz de la tierra al momento que lees esta nota y miles nacen en el mismo intervalo de tiempo. El nacimiento y la muerte ruedan al mismo tiempo y no uno después del otro. El nacimiento y la muerte son las orillas del río de la vida. No hay río si sólo hay una orilla. No hay belleza sin fealdad, no hay alto sin bajo, no hay alegrías sin tristezas, no hay frío sin calor.