RELOJ ¿QUÉ NOS DEJA EL AÑO QUE TERMINA?

Nos deja el sabor amargo del jugo cítrico sin azúcar.  El sabor del desengaño en las personas que creíamos. La frustración por las expectativas y deseos no satisfechos.  El resentimiento por quienes no fueron recíprocos con nuestras bondades. La acidez de la ingratitud a quienes dimos la mano para levantarlos del piso, pero que ahora en la cima del bienestar, olvidaron el brazo en el que se apoyaron.  La fragancia de melancolía por los seres queridos que fallecieron.  La sapidez de la indiferencia de los ricos por el sufrimiento de los pobres.  El mal ejemplo de los corruptos con títulos de las mejores universidades del mundo.  El fracaso de una educación alienante con ausencia total de la enseñanza de valores. La fragilidad del hombre ante las fuerzas destructoras de los fenómenos naturales. El distanciamiento del hombre de Dios, debido al hechizo de la tecnología y la codicia por los bienes terrenales. 

PERO TAMBIÉN NOS HA DEJADO :

El refrescante sabor del helado de vainilla con chocolate. El regocijo de alegrías efímeras por éxitos alcanzados. El contento del logro de metas delineadas el año anterior. La felicidad al abrazar amistades y familiares que el tiempo había secuestrado por aquello del malentendido. La satisfacción por los títulos académicos obtenidos con esfuerzo económico e intelectual.  La complacencia por las adversidades superadas.  El disfrute del tiempo compartido con las personas que amamos. El mérito por no dejarse meter en el juego de la corrupción. La sabiduría adquirida por la expiación de los errores. Y la total comprensión de que la Vida Es como Es, y no se puede cambiar.

TAMPOCO VOLVERÁN:

Los tiempos de la cometa, cuando de niños, corríamos como gacelas, gritando con alegría. ¡Cometa trepa a las nubes!, ¡cometa sube a los cielos¡ Ni aquellos diciembres, ni esas mejores épocas,  Porque el tiempo, al igual que las balas disparadas y los ríos, no tiene reversa. No volverán los seres queridos que fallecieron y que se quedaron a vivir por siempre en nuestros corazones y en los recuerdos.

¡Qué el 2014 sea un año repleto de BUENAS NOTICIAS y INMENSAS ALEGRÍAS Y QUE SEAN BENDECIDOS, todo el año, con EL DON MARAVILLOSO DE LA SALUD!