El cielo irisado, la brisa cálida, el río cristalino y el susurro del hombre labrando la
tierra hacían de la mañana otoñal un lugar edénico. Los rayos solares descendían
del cenit como dardos de fuego lanzados por un Vulcano irritado.
— ¿Y cuánto tiempo viviste en la ciudad? –preguntó Camaleón manchas.
–Casi un año –respondió Pico Agudo–. Allá conocí a Búho Miradas.
–¿Y dónde vivían? –inquirió de nuevo Camaleón Manchas.
–En la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad. Respondió el buitre ……..

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