COMO VIVIR CON SABIDURIA

(textos del libro: “LA VIDA ES COMO ES”)

Estudiante: Maestro Aruna, ¿qué hay de cierto en la afirmación “todos somos iguales”, que hacen las religiones?

Maestro Aruna. Analicemos esta inquietud desde diferentes puntos de vista. Si vamos a lo meramente fisiológico, todos los seres humanos somos iguales. Los riñones, en todo cuerpo humano, filtran la sangre del aparato circulatorio y eliminan los desechos (diversos residuos metabólicos del organismo, como son la urea, el ácido úrico, la creatinina, el potasio y el fósforo) mediante la orina, a través de un complejo sistema que incluye mecanismos de filtración, reabsorción y excreción. Diariamente los riñones procesan unos 200 litros de sangre para producir hasta 2 litros de orina. La orina baja continuamente hacia la vejiga a través de unos conductos llamados uréteres. La vejiga almacena la orina hasta el momento de su expulsión. Mis riñones, los riñones de un premio nobel, los riñones de un japonés un americano o un argentino, los riñones de un indígena o de una persona de la realeza europea. Los riñones de un millonario o de un pobre, etc., hacen lo mismo. No es que el riñón de un multimillonario sea más eficaz o haga algo diferente a su dinámica fisiológica. Ahora veamos el corazón: El corazón es el órgano principal del aparato circulatorio. Es un órgano musculoso, cónico situado en la cavidad torácica que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo. El corazón está dividido en cuatro cámaras o cavidades: dos superiores, llamadas aurícula derecha y aurícula izquierda y dos inferiores, llamadas ventrículo derecho y ventrículo izquierdo Es un órgano muscular autocontrolado, una bomba aspirante e impelente, formado por dos bombas en paralelo que trabajan al unísono para propulsar la sangre hacia todos los órganos del cuerpo. Las aurículas son cámaras de recepción, que envían la sangre que reciben hacia los ventrículos, que funcionan como cámaras de expulsión. El corazón derecho recibe sangre poco oxigenada desde la vena cava inferior que transporta la sangre procedente del tórax, el abdomen y las extremidades inferiores y la vena cava superior que recibe la sangre de las extremidades superiores y la cabeza. Entonces, el corazón en el pecho de cualquier persona hace lo mismo sin importar su nacionalidad, grupo religioso o político, estatus cultural, riquezas, fama o títulos de nobleza. Podemos continuar con toda la fisiología del cuerpo humanos con sus sistemas respiratorio, circulatorio, nervioso, etc. y verificamos que todos, desde lo fisiológico, somos iguales. Por lo tanto creerse más que los demás es pura ignorancia.

Estudiante. Estoy completamente de acuerdo con usted, pero hay médicos prestigiosos que se creen más que los demás, aun teniendo este conocimiento.

Maestro Aruna. Tú hablas desde lo psicológico y ahí es diferente, pero ya vamos para allá. Observen atentamente esto: todos estamos hechos de tres principios fundamentales, somos la misma triada: cuerpo-mente–conciencia. Tú y yo, y los ocho mil bípedos humanos que en este momento deambulan por sobre la faz de la Tierra, tenemos un cuerpo físico el cual utilizamos para desplazarnos de un lugar a otro. Este vehículo de locomoción terrestre está hecho de alimento. Si le quitamos el alimento sólido-líquido al cuerpo, éste de inmediato comienza a deteriorase, se enferma y muere. Fundamentalmente: ¿qué hace nuestro cuerpo físico? Toma el alimento sólido-líquido que entra en él y lo transforma en sangre, huesos, células, vísceras, músculos, etc., de este alimento sólido-líquido el cuerpo extrae las proteínas, vitaminas, calcio, metales, y toda clase de sustancias químicas que necesita para su crecimiento, desarrollo y fortalecimiento. El resto, lo que no sirve, lo desecha como excremento, orines, flemas, sudor y gases. Es decir, que la función del cuerpo físico es transformar el alimento sólido-líquido que entre en él y desechar lo que no sirve, en síntesis: transforma-desecha. Si observamos la actividad diaria respecto al cuerpo concluimos que vivimos pendiente de él. Le proporcionamos tres comidas diarias: desayuno, almuerzo y cena, amén de todas las chucherías que ingerimos entre una comida y otra. Lo bañamos para mantenerlo aseado y limpio, lo curamos en caso de enfermedad, lo embellecemos con cremas y aceites, lo vestimos para protegerlo del medio ambiente y hacemos ejercicios para mantenerlo fuerte y saludable. Esto es correcto de parte de nosotros, lo que no está bien es que dediquemos toda una existencia humana y nuestra inteligencia sólo a cuidar del cuerpo para luego llevarlo al cementerio a enterrarlo o cremarlo. ¿Cuál es entonces la falla o el error en el que caen las personas a menudo? Sencillamente considerarse que sólo somos un cuerpo físico y nada más. Este malentendido induce al individuo a dedicar todas sus capacidades, talentos y aptitudes al servicio del cuerpo. Está bien que uno de ustedes tome un balde con agua y jabón y limpie el carro una o dos veces a la semana, pero ¿qué pensarían de una persona que limpiara el carro varias veces al día y todos los día?

Estudiante. Pensaría que está loco o que tiene un apego enfermizo por el carro. Uno debe cuidar el carro, pero no al extremo de poner todas sus capacidades físicas y mentales al servicio de las cosas materiales. ¡es una solemne estupidez!

Maestro Aruna. Así es. Desde la perspectiva del cuerpo todos somos iguales. El cuerpo de un millonario o el de un pobre, el de un premio nobel o el de un ignorante, el de una reina de belleza o el de la empleada doméstica, hace lo mismo: transformar y desechar todo el alimento que entra en él. ¿Se entiende esto?

Estudiante. Sí, Maestro, cómo usted plantea la cosa tengo la sensación de que un cuerpo físico, al final, no es otra cosa que una fábrica de excrementos, orines y enfermedades. Así una persona que tiene un cuerpo atlético o bello, como es el caso de un fisicoculturista o una reina de belleza, si se creen más que los otros, sólo están exhibiendo la monumental ignorancia en la que andan. ¿No le parece?

Estudiante. Lo que dice el compañero, no sólo me parece cierto y chistoso sino que da a pensar que cuando un basquetbolista americano, que mide dos metros es una fábrica de mierda grandota, creerse superior a un enano de un metro, que es una fábrica de mierda pequeña, sólo está mostrando una ignorancia a la enésima potencia respecto al cuerpo (risas en el auditorio).

Estudiante. (Universitaria). Cuando creman el cuerpo de un multimillonario no salen diamantes del horno sino carbón, cenizas, igual que cuando creman el cuerpo de un pobre habitante de la calle.

 

Maestro Aruna. Lo que han dicho, graciosamente, es correcto. Creerse más que los demás, desde la perspectiva del cuerpo, es el colmo de la estupidez. Desconocer que somos iguales, desde la composición y dinámica del cuerpo humano, es de zopencos. Ilustremos otro aspecto de este importante tema con el ejemplo del hombre millonario y el pobre. Por más dinero que tenga un millonario sólo puede desayunar, almorzar o cenar una sola vez al día. No es que el poder del dinero le permita meterse cinco desayunos, siete almuerzos y diez cenas por día. Tampoco se puede comer una ensalada hecha con dólares, euros y perlas, en vez de lechuga y tomates. En su lujosa mansión al millonario, para el desayuno, le sirven jugo de naranja en un vaso de cristal swarovski, los más caros del mundo, porque pueden maximizar la refracción para que la luz crea un espectro del arco iris más nítido. Una tortilla de huevos, pan y mantequilla en una charola de oro de 24 quilates y el café en una taza de cerámica francesa tallada en relieves. ¿Qué es lo que va a entrar al cuerpo de este hombre para alimentarlo?, ¿el lujoso vaso, la charola de oro y la taza de cerámica?