El Condicionamiento

(Alfonso Lobo Amaya)

psicoEl ser humano deambula por la superficie del planeta completamente condicionado. Está condicionado por el medio social donde ha nacido y ha crecido. Está condicionado por la cultura ancestral heredada de su medio ambiente. Está condicionado por las creencias religiosas de la iglesia, secta o grupo al que pertenece. Está condicionado políticamente por la tradición familiar que viene desde el abuelo, el bisabuelo, el tatarabuelo. Su mente, si la comparamos con el disco duro de un moderno computador, está repleta de una variadísima información: creencias religiosas, filosofías de todo tipo, datos científicos, miedos infundados, temores injustificados, falsas ideas; mejor dicho, este disco duro está lleno de “lo que han dicho” los demás. repite y defiende lo que han dicho los demás y hasta se hace matar por esos “ideales de vida”, bien sean éstos políticos, religiosos, culturales, esotéricos o de cualquier otra índole. Está condicionado por las opiniones que dan los medios de comunicación. Ve con los ojos de la televisión todo lo que sucede en el mundo. Cree lo que dicen los noticieros de televisión; la opinión que se forma de los conflictos sociales, religiosos, militares, étnicos, raciales, culturales, etc. mayoritariamente es una opinión prestada tomada de los análisis de los comentaristas de los noticieros, de los invitados “especiales” a los programas televisados o de los columnistas de periódicos y de revistas. En otras palabras, se la pasa repitiendo “lo que dicen los demás”. Tenemos el disco duro repleto de “lo que dicen los otros”. Como consecuencia el hombre se ha llenado de miedo y se ha vuelto cobarde, se asusta por todo.

Los golpes de la vida no los podemos eludir, nos toca afrontarlos queramos a no. No podemos impedir que un niño crezca. Nada podemos hacer para lograrlo. El niño crecerá por encima de todas las opiniones porque está en su naturaleza humana el desarrollo y el crecimiento. Igual que el árbol da la semilla y ésta al caer a tierra fructifica como un nuevo árbol, así los embates de la existencia humana son inherentes a esa misma existencia, luego no hay modo de evadirlos, sólo enfrentarlos. No queda otra alternativa que retarlos. Pero el éxito o el fracaso de este enfrentamiento es proporcional al condicionamiento cultural, político, religioso al que haya sido sometido esta persona. Es decir, sufro de acuerdo a como pienso. Dime cómo piensas y te diré cómo sufres. Esta forma de pensar está enmarcada a los contenidos mentales o elementos que constituyen el condicionamiento.

Un hindú ha sido condicionado por su religión o sistema filosófico a creer que la vacas son sagradas. Desde niño estos valores religiosos constituyen el marco de su condicionamiento. El va a crecer y regir su vida por estos valores. Su sufrimiento estará limitado por estas creencias. El día que, accidentalmente, mate a una vaca, él se va a sentir culpable y temeroso del castigo divino por esta mala acción. Entonces irá al sagrado río Ganges, hará abluciones, repetirá mantras, ayunará y hará otras prácticas para expiar su pecado. Y en ese preciso momento, mientras esta persona perteneciente a una cultura oriental, trata de sacarse la culpabilidad de su mente, en Argentina, en Estados Unidos o en Inglaterra, un cristiano mata la vaca y se prepara sin ningún sentimiento de culpabilidad, pues basado en la premisa bíblica del Génesis que le dice que Dios creó las plantas y los animales para que se alimentara con ellos, se prepara, con la carne de la vaca, sus buenos filetes al horno, frita las vísceras y hace suculentas longanizas con la humanidad del animal. Y el dueño de la fama subsiste con el dinero la venta de las carnes y con las ganancias cuida a su familia, educa a sus hijos, vive en una buena casa, tiene un buen carro, sale a vacaciones, envejece tranquilamente y muere sin sentimiento de culpa por haber matado a centenares de animales durante su existencia terrena. Entonces lo que para un ser humano es sufrimiento para el otro es placer. Todo está determinado por el tipo de condicionamiento al que hayamos sido sometidos.

No afirmamos que todos los condicionamientos son malos, lo que estamos diciendo es que cada ser humano está completamente condicionado por una multitud de conceptos que, al final, son quienes están dirigiendo la vida hacia el sufrimiento o hacia el placer o la alegría. Dicho en otras palabras, sufrimos y gozamos de acuerdo a los contenidos mentales archivados en el disco duro de la memoria. La memoria ens la base de datos de donde la mente toma los ingredientes para fabricar los pensamientos y las emociones.

Si a un niño, desde muy pequeño, su padre comienza a decirle que las sombras no hablan, que el día que una sombra le hable eso es pura brujería. Que, si escucha que una sombra le habla, se trata del espíritu de algún difunto que viene para llevárselo al otro mundo y que por lo tanto debe huir del lugar inmediatamente. Además, le asegura que los cementerios son lugares llenos de sombras de muertos. ¿Qué creen que va a pasar con este chico el día que le hable una sombra? Sencillamente va salir corriendo como alma que ha visto al diablo.

¡Estoy viviendo mi propia vida! o ¿Estoy haciendo lo que me han dicho los demás? Yo creo que estamos viviendo una vida sólo conceptual, es decir, actuamos de acuerdo a los conceptos y a las conclusiones que nos han metido en el cerebro.