LA EXISTENCIA DE DIOS

(Alfonso LOBITO Amaya)

servir-a-DiosPara poder afirmar que existe el billete falso, debe existir antes el billete verdadero con el cual se hace la comparación. ¿Si no existe el billete verdadero cómo se sabe que existe un billete falso?

Para poder afirmar que Dios no existe, debe primero existir lo que se niega (Dios) para poder hacer la negación. Lo paradójico aquí es que la negación de la existencia de Dios es una confirmación de la existencia de lo que se niega (Dios). En matemáticas menos por menos: (-) x (-) = + (negativo) x( negativo) = positivo

La existencia de Dios, puede, incluso, comprobarse simplemente observando este mundo.

Todos los seres nacen en un mundo ya creado: Montañas, bosques, ríos, agua, océanos, cielos, vegetación, peces, animales, planetas, lunas, estrellas, galaxias, etc. Nos descubrimos a nosotros mismos dotados con capacidades cognitivas como el pensamiento lógico, el discernimiento, la capacidad de síntesis, deducción, abstracción, creatividad, motricidad, talentos artísticos, además de ver, oír, caminar, pensar etc.

Ningún ser se ha creado por sí solo, por sí mismo, ni ha creado sus facultades o el mundo después de su nacimiento. De aquí se concluye que es seguro que debe existir un creador de todo esto.

Deducimos también que “la creación no es posible sin el conocimiento de la cosa creada o sin el poder o la capacidad necesaria para crear. Un alfarero debe poseer el conocimiento y la habilidad para crear una vasija, entonces el creador de todo este mundo debe tener omnisciencia y omnipotencia. Por lo tanto, el Señor o Dios todo lo puede (omnipotencia) y todo lo sabe(omnisciencia)”.

De acuerdo a esto el hombre no es hacedor de nada sino tan solo un operador que, con entendimiento de las leyes de la naturaleza, utiliza las capacidades otorgadas por Dios para vivir con felicidad y bienestar.

Sería sorprendente que el hombre, reflexionando de este modo, se negara aun a creer en la existencia de Dios.

De raro no tiene nada este comportamiento porque al ignorante, aunque se le ponga la verdad en la cara, la negará continuará en su ignorancia.