Cuento No. 11.– Insultos y alabanzas a los muertos

BEBEUn buscador espiritual con una fuerte tendencia a dejarse manipular por factores externos fue a visitar a un maestro para plantearle el siguiente problema:

–Maestro, no soy capaz de encontrar la paz interior.

–¿Cuál es el motivo?- interrogó el maestro.

–Lo ignoro. Por eso estoy aquí, buscando tu sabiduría y consejo.

El maestro quedo pensativo unos instantes y dijo:

–Vas a ir ahora mismo al cementerio. Allí te sentarás en medio de las tumbas y pasarás la mañana elevando toda suerte de elogios a los muertos.

El discípulo obedeció y, una vez que hubo cumplido la tarea, regresó.

–¿Has hecho lo que te dije?- preguntó el maestro.

–Así lo he hecho- respondió el estudiante.

–Bien; pues ahora vuelve al cementerio y pasa la tarde gritando insultos e injurias a los muertos.

El discípulo volvió a cumplir la orden del maestro. Llegada la noche, regresó de nuevo.

–Maestro, durante la mañana he ensalzado las virtudes de los muertos con toda clase de elogios, pero por la tarde he ofendido gravemente a esos mismos muertos con grandes insultos. ¿Puedes decirme ahora el objetivo de tus mandatos?

–¿Qué te contestaron los muertos?- preguntó a su vez el maestro-

–¿No se mostraron satisfechos y se vanagloriaron con tus alabanzas?, ¿tal vez se volvieron indignados y coléricos con tus insultos?

–Pero maestro, eso no es posible. ¿Cómo van a reaccionar si están muertos?

–Pues eso es exactamente lo que has de esperar de ti mismo: la ausencia de reacciones, tanto ante las ofensas como ante las alabanzas. Si alguien te insulta y enciende tu cólera, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Si alguien te alaba e inflama tu vanidad, ¿no ves el poder que tiene sobre ti? Tu paz interior la tienes ahora en manos de los demás o en poder de los acontecimientos que te rodean. Ve y rompe esas cadenas, recupera tu libertad y entonces encontrarás la paz interior.

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LOBITO. ¿Qué les pareció este nuevo cuento?

—Josip: Tiene muy buen mensaje. Es una solemne tontería dejarse manipular por lo que dicen los demás. Eso no es otra cosa que dependencia psicológica, como usted lo ha dicho. La dependencia es esclavitud.

—LOBITO. La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Por qué nos afecta tanto lo que nos dicen los demás, sea elogios o insultos?… ¿Quién dentro de mi es el afectado?

—Josip. ¡El ego!

—LOBITO. Correcto. Pero el ego no es otra cosa que la misma mente que evalúa, pesa, deduce, concluye, se altera por lo que escucha y queda prisionera de las conclusiones. A un bebé o a un niño pequeño le dices un montón de improperios o de alabanzas y en ambos casos el bebé sonríe. No se sale de calcillas por los insultos ni brinca de alegría por las alabanzas, y esta reacción de ecuanimidad total se debe a que el bebé y el niño no tienen ego. El ego es la esclavitud.

–Josip. Estamos jodidos porque tenemos una dependencia total por lo que nos dicen los demás. Es una verdadera pobreza espiritual. ¡Pasó por mi lado y no me saludó!, tenga alteración mental. ¡Me miró mal!, tenga alteración mental. …nos amargamos la vida por un montón de pendejadas Y ES PELIGROSO Y HASTA PUEDE LLEVAR AL SUICIDIO.

—LOBITO. Así es. La gente, a diario, daña su buen CLIMA INTERNO, porque se deja afectar por lo que les dicen los demás. Entonces, estamos en las manos del otro. Si para sentirnos bien dependemos de que nos digan cosas lindas o sentirnos mal cuando nos dicen cosas feas, esto se llama esclavitud psicológica.

—Josip. ¿Cómo se llega a la no afectación? Debe ser una delicia que a uno le digan cosas y no se le de nada de nada. Es decir, como dice tú, Lobito, que no se dañe EL CLIMA INTERNO.

—LOBITO. A la no-afectación se llega por la carretera de la COMPRENSIÓN de la vida como es. Y este estado se conoce como MUERTE PSICOLÓGICA.  Ecuanimidad total=CLIMA INTERNO ESTABLE=PAZ INTERIOR O PAZ MENTAL.