GUÍA PARA ESCRIBIR UN CUENTO

(Alfonso Lobo Amaya. Premio Nacional “Susaeta” de Literatura Infantil)

alfonso1.— Fluir de ideas. Una vez seleccionado el tema del cuento, dejar fluir las ideas y escribir todo lo que la mente dicte sin detenerse a pensar si está bien o mal escrito; luego hacer una selección de las mejores ideas, echando mano de la elipsis para mandar a la papelera lo que se considere ladrillado, repetido, incoherente o sin sentido.

2.— Exactitud. Leer en voz alta, para sí mismo y para otros el cuento escrito; esto permite una evaluación auditiva, rítmica, y una concatenación lógica de la estructura conceptual del cuento, del buen uso del idioma y la eliminación de palabras repetidas o innecesarias. En la expresión: “Desde el río soplaba un viento frío”, en el decir del cuentista Horacio Quiroga, están las palabras exactas para expresar una idea. Cualquier otra palabra que se adicione a esta frase sobraría no daría más sentido a la idea expresada en ella.

3.—Sencillez. Es un arte difícil escribir sencillo”, decía Hemingway, premio Nobel de literatura. Apreciación evidente en el caso de escribir literatura para niños. Nadie aprende literatura de un vademécum literario; se es escritor por sí mismo, sin tomar ningún curso (que es lo que está de moda hoy en día, cursos y diplomados en Literatura). “Hay escritores interesados más en el estilo que en los personajes”.

4.—Sensiblería. No excederse en el empleo de sustantivos y adjetivos que representen realidades afectivas. Expresiones como: “infinita ternura”, “inmenso amor”, etc., le dan un tono sensiblero al discurso.

5.–Personajes. Además de la entrada y salida, la elección de los personajes es clave para escribir un buen cuento. El perfil psicológico de cada uno de ellos: bondadoso, hiriente, hipócrita, malvado, tonto, hábil, egoísta, etc., es definitivo para conseguir una sólida concatenación de ideas en la trama, estructura y desarrollo del cuento.

6. —¡No al didactismo! Lo importante es contar una buena historia y dejar que el mismo lector deduzca el mensaje. Las enseñanzas van implícitas en los acontecimientos y, sobretodo, en los diálogos. Si la historia es interesante cumple, al menos, con uno de los objetivos de la literatura: ¡divertir al lector!, y esto enriquece emocionalmente.

7.— Congruencia de los tiempos verbales. Los relatos van en pretérito indefinido, mezclado con pretérito imperfecto. Ejemplo: Cuando Cabeto tenía (pretérito indefinido) once años, descubrió (pretérito imperfecto) las cavernas de la Montaña de los Cristales allá en Ocaña.

8. — Repeticiones. No adjetivar el texto ni abusar del símil o comparación como recursos estilísticos, tampoco hacer afirmaciones absolutas, ni enfatizar sin necesidad. Si se expone una idea no hay que estarla repicando. Una vez que un mensaje se ha dado bien a través del diálogo o expresado por narración, no hay que repetirlo a lo largo del texto.

9. — Mal uso de signos. No abusar de los signos exclamativos, interrogativos y suspensivos como actualmente se hace en las redes sociales, donde cualquier expresión va seguida, varias veces, del mismo signo al comienzo y al final de la frase.

10. — Seguridad. Es definitivo tener confianza total en lo que se hace, igual que un chef tiene seguridad en el producto que elabora. Hay que ponerle entusiasmo y amor a las ideas, a los personajes, puliendo cada frase con paciencia y discernimiento, igual que el artista talla con pasión en el frío mármol un majestuoso David.