¡ LA MEJOR OFRENDA A DIOS ¡

imagesEn muchos partes del mundo Dios es adorado, por creyentes fervorosos llevando ofrenda de flores allá en la iglesia, mezquita, ashram, ermita o altar en casa.

Otras personas piadosas hacen ofrenda al Señor encendiendo veladoras, esencias aromáticas, quemando inciensos y repitiendo padres nuestros, mantras, oraciones de todo tipo e igual que cantos en diferentes tonalidades acompañados de bulliciosos instrumentos musicales.

En todas estas formas de adoración a Dios no se requiere mayor esfuerzo que el sacrificar unos pocos pesos, para comprar las flores, el incienso o las veladoras. El creyente solo se está desprendiendo de unas pocas monedas. Esto es una forma de adoración muy fácil y cómoda que requiere de poco o ningún esfuerzo.

¿Será que el creyente que lleva flores al altar el mismo las cultiva? ¿Compra las semillas siembra las flores y durante semanas y meses se dedica a cuidar las flores, cuida los tallos, las riega todos los días, les echa abono, las protege de los animales para que no se la coman y luego de todo este fuerzo las corta y las lleva a los pies del Señor como ofrenda?

Dios es quien permite que las flores nazcan, crezcan y florezcan. El creyente lo que hace es córtalas y llevarlas al altar…! Vaya tremendo esfuerzo! Las flores se utilizan para llevarlas a los cementerios y ponerlas en las tumbas de los muerto…Pero, ¡DIOS ESTÁ VIVO¡ ¡Las iglesias, mezquitas ermitas no son tumbas donde está enterrado Dios!

¿Qué ofrenda es repetir oraciones como si fueran tablas de multiplicar o poner flores en el altar que a los pocos días se marchitan, veladoras que al minuto se apagan o inciensos que al momento se diluyen en el aire?

La mejor ofrenda a Dios es poner a sus pies de loto los malos hábitos: La maledicencia o arte de hablar mal de los demás. Prometer con verdadera devoción: ¡Señor mi ofrenda es la maledicencia ¡ A partir de ahora mismo no volveré a abrir mi boca para hablar mal de nadie! Esto si sería una verdadera ofrenda a Dios. Y con el paso del tiempo, luego de haber superado la maledicencia hacer lo mismo con la mentira, la envidia, la codicia, la gula, la infamia, la ingratitud, etc.,

Si quieres hacer una verdadera y auténtica ofrenda a Dios, en cualquier idioma o religión,.. ¡Toma todas estas malas virtudes y hábitos dañinos!.. Haz un ramillete de flores marchitas y ponlos a Dios en el altar de tu corazón espiritual, en el silencio de la mente purificada, que es donde realmente está Dios y transformarlo en flores celestiales de fragancias nectarinas.