EL COMERÉDITOS (Cuento de Lobito)

 

DRAGÓNLuego de una búsqueda acuciosa lo hallaron engullendo réditos al pie de la montaña de billetes verdes. Había crecido de manera descomunal y tenía el color del alimento que tragaba.

Temblando de miedo, los colonos, al unísono le preguntaron:

–¿Qué es lo que deseas?

Él los miró de soslayo y, en medio de una estruendosa carcajada, contestó:

–¡A la doncella!

–¿Cuál? –Preguntaron incrédulos.

–¡La de piel de café, ojos de esmeralda, cabellos de oro, sonrisa de plata y cejas de carbón que vive cerca del pozo de petróleo! –dijo con voz de trueno.

–¿La Latina? –indagaron en coro.

–¡Yes!

–¿La que por la mañana pastorea el ganado y recoge el café?

–¡Good!

–¿La que por la tarde siembra la caña y pesca en dos mares?

–¡Exactly!

–¿La que por la noche junta el cobre, saca el petróleo y brilla el estaño?

–“Yea”, ¡Very Good!

Quedaron atónitos de las pretensiones del gigante verde comeréditos. Entonces corrieron presurosos al oráculo que tenían en el corazón de la montaña. Allí consultaron a Yamurí, el espíritu del futuro:

–¿Qué debemos hacer? ¡Oh, gran sabio del ayer!, ¡Oh, gran vidente del mañana! –imploraron con humildad

–¡Formar otro gigante! —-Respondió sin rodeos la voz que luego se diluyó en el silencio de la esperanza.

 

ALFONSO LOBO AMAYA