LA VIDA ES DEPENDENCIA Y CAMBIO

(Alfonso “Lobito” Amaya)

 

 

desnudosTodos dependemos de algo o de alguien. Lo que el hombre piensa, siente o hace no depende de él, depende de las circunstancias, del medio ambiente y cultural y del ADN.

Las circunstancias deciden, no nosotros. Muchas veces tenemos trabajar en un lugar de marras, con un jefe de miércoles, con unos compañeros de cartón y unas distancias desesperantes, pero no podemos tirar el trabajo porque lo necesitamos para sobrevivir. Entonces quien decide que hacer o no hacer son las circunstancias.

La gravedad decide que el hombre camine sobre la faz de la tierra. Sin la gravedad andaríamos flotando y no podríamos ir al trabajo caminando. La gravedad es una fuerza superior al hombre y ella decide. La gravedad es un principio universal. Sobre la cabeza del hombre hay poderosas leyes cósmicas que deciden la vida sobre la tierra. La gravedad no es “justa” ni “injusta”, como tampoco lo son la electricidad, el magnetismo terrestre, ni los tsunamis, ni el teorema de Pitágoras.

El cuerpo humano está hecho de comida, sin comida el cuerpo se enferma y muere. El hombre depende de la comida para vivir. La ignorancia lo lleva a creer que él es sólo un cuerpo y esto hace que la gente sea pretenciosa con el cuerpo. Creerse solamente un cuerpo es el mayor escollo para alcanzar la iluminación.

Las aptitudes (capacidades intelectuales y mentales) vienen con el nacimiento por vía ADN y ellas deciden que hacer y que no hacer. Una persona sin aptitud para las matemáticas no puede llegar a ser un ingeniero brillante, quien no tiene aptitud para la música tampoco será un músico brillante; igual va con todo: el arte, los oficios, los negocios, los deportes y la ciencia en la vida del hombre. Quien decide qué carrera estudiar son las aptitudes, no la mente de la persona.

La mayor dependencia del hombre actual es la del dinero. El caos más grande que podría afrontar la sociedad actual es que nos levantáramos y encontráramos que… ¡El dinero ha desaparecido de la faz de la tierra¡…¿Qué nos pondríamos a hacer si todo lo que hace el hombre es por el dinero?

La actividad del hombre, en todo el mundo, hoy por hoy, es por el dinero. Todos en todas partes se levantan para buscar el dinero. La rutina del hombre es: consiga el dinero-gaste el dinero. Y si alguien no se lo gasta en vida, cuando muere, los herederos, seguirán con la rutina de gastarlo.

El dinero, en toda época, ha sido y es la gran dependencia del hombre. Así como el cuerpo depende del alimento para vivir igual el hombre depende del dinero para sobrevivir.

Los viajes espaciales, el desarrollo de la ciencia y la tecnología se deben al dinero. En la época de las cavernas, cuando no existía el dinero, el hombre poco o nada hizo. Sólo cazar y pescar para alimentar el cuerpo.

La vida del hombre es dependencia total. Dependemos del sol, del alimento, del aire, del agua, de la respiración, de la tierra para cultivar los alimentos. Y en lo psicológico ni se diga: dependencia total. Para sentirnos bien dependemos de lo que nos digan los demás, de la sonrisa de la pareja, de que las cosas salgan como queremos, de que Dios escuche nuestras plegarias, de los milagros de los santos, del aplauso, del afecto de los seres queridos…porque si esto no es así, viene la famosa etiqueta: “la vida es injusta”.

¡Por Dios!… ¿Y cómo puede ser injusta la evolución si la vida es un proceso de cambio continuo? La única constante en el cosmos… ¡Es el cambio!…Y el cambio o la evolución no se puede etiquetar como “justo” o “injusto”…¡Esto es absurdo!