¡ NO TODO ES POR DINERO ¡

Dictar clases no produce dinero y menos cuando se es profesor por horas. Mantener esta página no produce dinero, pero tenemos que persistir en hacer lo que nos hace sentir bien, porque esto se traduce en salud corporal, equilibrio mental y armonía interior. Hay que dar continuidad a todo lo que nos hace felices, aquello que genera un plácido registro de bienestar interior, pero sin dañar a los demás. Escribir un poema y darlo a leer a los amigos no produce dinero, pero nos hace sentir bien. Cuando en clase el profesor explica un complicado tema y los estudiantes lo comprenden, no produce dinero, pero el maestro se siente feliz. Felicidad que no procede del dinero.

LOBITO DANDO CLASESEl dinero tiene el mágico encanto de hacernos sentir muy bien cuando lo regalamos a quien lo necesita y el problema se resuelve. Hay que dejar de pensar que sólo la ganancia tiene este mágico efecto del contento. Ayudar a los demás no da dinero, pero ¡qué agradable sensación! Estar enamorado no da dinero, pero el maravilloso registro de bienestar de este sentimiento es indescriptible.

Cuando un niño corre a nosotros y salta como sapo a nuestros brazos, expresando con alegría que nos quiere, experimentamos una sensación de amor genuino que no da el dinero. Sentarnos en el café de la esquina o en la banca del parque con los amigos del barrio a recordar ayeres de picardías y travesuras, no da dinero, pero la pasamos rebien.

Por todo esto, debemos llenar cada momento de la vida haciendo las cosas que nos hacen sentir bien, así no produzcan dinero. Porque, en definitiva, LO MÁS IMPORTANTE EN LA VIDA ES LO QUE HACEMOS POR LOS DEMÁS.

Jesús, Buda, Gandhi, Madre Teresa, Martin Luther King, Sai Baba, Nelson Mandela, etc., siempre son recordados con admiración y gratitud por lo que hicieron por los demás. Ninguno de ellos es admirado por las riquezas que tuvieron, ni por las imperios que construyeron, ni por los títulos universitarios que acumularon, ni por los premios Nobel que les adjudicaron. Son mundialmente queridos por lo que hicieron por los demás. Dedicaron sus vidas, incluyendo el sacrificio de las mismas, a ayudar a los demás.

¿Qué hacen los demás por nosotros y qué hacemos nosotros por los demás? ¿Qué hacemos por nuestros padres ancianos, por nuestros familiares pobres, por los amigos que están mal y, en general, por la gente que está jodida?

Alfonso “Lobito” Amaya