Alfonso Lobo Amaya

escalera-al-cielo No te creas todo lo que ves ni todo lo que oyes. La vida es una ilusión fantasmagórica producida por el más grande encantador: ¡la hipnosis divina!

No te ilusiones demasiado con las cosas del mundo. La vida es tan solo un parpadeo en el reloj del tiempo relativista.

No te entusiasmes mucho con las ganancias que te da la vida. Sólo son pedazos de sueños que se esfuman al contacto con la verdad.

No te aflijas demasiado por las pérdidas de cualquier tipo. En este juego divino son pequeñas picardías de la conciencia universal.

No te sumerjas hondo en el pozo de los placeres mundanos. El lodo y el cieno te pueden asfixiar.

No te alarmes demasiado con las aparentes injusticias de la vida. Son apenas ecos lejanos de una verdad velada.

No te engañes creyéndote autor de lo que haces. Hay hilos invisibles que dirigen tu accionar en el mundo material.

No tomes muy en serio el juego del vivir. Todo es entretención mientras se agota el tiempo de vida asignado al cuerpo.

No te imagines que eres sabio por repetir lo que lees o lo que oyes. La sabiduría no se obtiene leyendo libros ni escuchando conferencias.

No te creas libre pensador. La mente está cuadriculada por creencias, mandamientos, preceptos, normas, principios, códigos, filosofías que no dejan pensar.