349px-arnoldschwarzenegger_comparacionSeñalar las desgracias de los demás no elimina nuestras desgracias, ni siquiera las reduce, porque nuestras desgracias siguen de igual tamaño. Si te sientes superior porque tu situación económica es mejor que la de tu vecino o la de tu amigo o la de tus compañeros de trabajo que están endeudados y “emproblemados”, sólo fortalece la soberbia del ego. El ego es la ruina del hombre. La soberbia del ego es el ébola para paz mental. ¡Jamás habrá paz en esta tierra mientras el ego dirija la vida de la persona! Mira el ego religioso que piensa que siempre tiene la razón y que los demás están equivocados. El ego de un animal le permite identificarse con el cuerpo para preservar la vida, en cambio el hombre usa el ego, identificación la mente, para creerse inferior o superior a los demás.

La comparación es la medida de los tontos. “Mal de muchos consuelo de tontos”. Para medir el grado de ignorancia de una persona basta con saber con quién o con qué se compara. Esto de las comparaciones no sólo se refiere a hacerlo con otras personas sino también con situaciones pasadas. Es cuando la gente compara “estos tiempos difíciles” con “aquellos tiempos mejores cuando la vida no era tan dura”. Es la forma de pensar de los adultos mayores, abuelos y pensionados. “! Antes la vida era más fácil y no tan complicada como ahora”, se lamentan a cada rato. ¿Y esto para qué sirve? Además de amargarse la vida, ¿Será que con lamentarse la situación cambia? También hoy en día es tema de conversación el comparar el ayer con el hoy y concluir que el ayer era mejor, pero no se dan cuenta que a lo que llaman “hoy”, tan pronto terminan de pronunciar la palabra se vuele “ayer”. Y esto es así porque el pasado no existe como tiempo reloj sino como tiempo psicológico, como recuerdos archivados en la memoria. Una persona que sufre un accidente y pierda la memoria y queda amnésica se queda sin pasado. Para la conciencia no existe el tiempo reloj, sólo existe el tiempo psicológico para la mente.

No hay mayor acto de estupidez humano que la comparación. Un perro va en un lujoso carro, mercedes Benz, saca la cabeza por la ventanilla y ladra a otro perro, de la misma raza, que va por la calle. El perro callejero se limita a responder al ladrido con otro ladrillo, no creo que ego del perro callejero se compare con el del que va en el carro y se sienta inferior, ni el perro que va en el automóvil se sienta superior. Entre ellos no existe la comparación, pero esta misma situación entre dos personas genera comparación con el que va a pie y se puede sentir menos que el amigo que maneja el carrazo. Entonces si te comparas con quien es exitoso desarrollas envidia y si te comparar con quien está mal emerge la falsa compasión.

La comparación es de las mayores fuentes de sufrimiento en el ser humano. La comparación es una práctica típica de fracasados, resentidos, envidiosos, frustrados. etc. Jamás una persona inteligente, con un alto grado de desarrollo interno se degrada de esta manera comparándose con los demás. En tu trabajo diario si te comparas con los demás te sucederán dos cosas: o te sientes inferior o te sientes superior, este es el juego mental del EGO. Así como una persona va a un SPA para desarrollar un saludable cuerpo físico, de la misma manera la comparación es el SPA para fortalecer el ego.

No cometas la solemne estupidez de compararte con los demás, porque sólo conseguirás amagarte la vida. No cometes la solemne estupidez de competir contra el talento de otra persona, porque te vas a sentir inferior. Sé inteligente y mira que puedes aprender del otro. Lo que te pongan hacer en tu trabajo o donde sea, así sea barrer el piso, ¡sólo hazlo bien! Porque está en juego nada más y nada menos que tu desarrollo interno!

! La comparación es violencia psicológica contra uno mismo!

(Texto del libro de Lobito: LA VIDA ES COMO ES)