El Comeréditos

(Alfonso LOBITO Amaya)

Dragon[2]Luego de una búsqueda acuciosa lo hallaron engullendo réditos al pie de la montaña de billetes verdes. Había crecido de manera descomunal y tenía el color del alimento que tragaba. Temblando de miedo, los colonos, al unísono le preguntaron:

–¿Qué es lo que deseas?

Él los miró de soslayo y, en medio de una estruendosa carcajada, contestó:

–¡A la doncella!

–¿Cuál? –Preguntaron incrédulos.

–¡La de piel de café, ojos de esmeralda, cabellos de oro, sonrisa de plata y cejas de carbón que vive cerca del pozo de petróleo! –dijo con voz de trueno.

–¿La Latina? –indagaron en coro.

–¡Yes!

–¿La que por la mañana pastorea el ganado y recoge el café?

–¡Good!

–¿La que por la tarde siembra la caña y pesca en dos mares?

–¡Exactly!

–¿La que por la noche junta el cobre, saca el petróleo y brilla el estaño?

–“Yea”, ¡Very Good!

Quedaron atónitos de las pretensiones del gigante verde comeréditos. Entonces corrieron presurosos al oráculo que tenían en el corazón de la montaña. Allí consultaron a Yamurí, el espíritu del futuro:

–¿Qué debemos hacer? ¡Oh, gran sabio del ayer!, ¡Oh, gran vidente del mañana! –imploraron con humildad

–¡Formar otro gigante!

Respondió sin rodeos la voz que luego se diluyó en el silencio de la esperanza.