You are reading all of the stuff that's been tagged with 'ROBERTO'

¿¿¿ SIRVEN LAS PRÁCTICAS ESPIRITUALES ???

  • Posted by on February 3, 2017 at 5:32 PM

CHARLAS SOBRE ESPIRITUALIDAD

Satsang No.12 //// con ROBERTO PINZÓN G. (Maestro del Advaita)

12.—LA  PRÁCTICA ESPIRITUAL: LA VUELTA DEL TAXISTA

1453394_10152735033529073_6816544478688781298_n–Lobito. Si sumergimos una piedra en un pozo de agua y la dejamos allí por varios años es seguro que cuando la saquemos a la superficie seguirá igual de dura a como entró. A pesar de todo el tiempo que permaneció en el agua: ¡No se ablandó! ¿Por qué? Porque no dejó penetrar el agua. El agua solo tocó la superficie, la mojó, pero no ingresó dentro de ella, si lo hubiera hecho la piedra se habría ablandado. Algo parecido pasa con las personas que, por años, asisten a una iglesia, a un ashram, oran en mezquitas, van a centros espiritualistas o pertenecen a grupos esotéricos o religiosos; todo un “turismo espiritual”. Todos conocemos personas, familiares, amigos o vecinos, que van a las iglesias todos los domingos y por años, pero no cambian. Son los mismos egos soberbios, pretensiosos, criticones, santurrones, despreciativos y maledicentes. Pero ¿por qué no cambian? ¿Será porque, al igual que la piedra en el lago, no dejan entrar las enseñanzas a su conciencia y solo se quedan en la superficie, a nivel mental? La pregunta obligada aquí, mi querido Roberto es: ¿Sirven las prácticas espirituales (sadhanas) para alcanzar la comprensión final o autorrealización? ¿Qué se pretende alcanzar con las prácticas espirituales?

-Roberto. Mi querido Lobito. Por experiencia sé que las prácticas espirituales, como rezar, meditar, mantranizar o hacer cualquier tipo de sadhanas, como los llaman en las religiones del Oriente, son una forma entretenida de pasar el tiempo y fortalecer el ego espiritualista, pero de allí a que se pueda alcanzar algo, no lo creo posible. ¿Alcanzar o lograr qué con las prácticas espirituales? Intentar o hacer esfuerzos es un concepto muy perjudicial. Si una persona hace prácticas espirituales es porque quiere obtener algo. ¿Qué cree que va a obtener? ¿Entonces hacer prácticas implica un propósito y quién quiere obtener algo y quién es la entidad que hace la práctica? ¡ El ego ¡

–Lobito. Por muchos años yo sé que tú hiciste intensas prácticas espirituales en todos los grupos donde estuviste. Entonces cómo ahora sales a decir, que las prácticas espirituales o sadhanas son una forma entretenida de pasar el tiempo y de fortalecer el ego hacedor.

–Roberto. Mira, Lobito, un amigo que, por primera vez, vino a Bogotá para charlar conmigo tomó un taxi y le indicó la dirección al conductor. El taxista, miró por el espejo retrovisor y sonrió. Luego de media hora de recorrido lo dejó en la puerta de mi casa. Cuando pregunté por el valor de la carrera me dijo que le había costado veinte mil pesos. Entonces le pregunté que dónde había tomado el taxi y me dijo que en la 142 con Autopista. ¡Quedé sorprendido! Esa dirección está a dos cuadras de mi consultorio. El taxista se dio cuenta que mi amigo no conocía a Bogotá y lo llevó a dar vueltas por calles y carreras. Así pasa con las prácticas espirituales, años dando vueltas por escuelas y centros espiritualistas, gurús, maestros, yogas, mantranizaciones, oraciones, repeticiones, rituales, etc., y todo eso para llegar al Sí mismo, estando ya en él. Mira, Lobito: ¿Qué prácticas espirituales tienes que hacer o que caminos a seguir para estar al espacio o en el ahora?

–Lobito. Ninguna porque siempre estoy en el espacio y en el ahora. En todo momento estoy en el espacio y en el ahora. A donde quiera que vaya siempre estoy en ellos. No puedo salirme del espacio, vaya donde vaya, como tampoco puede salirme del ahora. ¿Pero entonces porqué hay tantas prácticas espirituales?

–Roberto. El sistema educativo es por niveles, en el espiritualismo es lo mismo. Primaría espiritual, bachillerato espiritual, universidad espiritual y diplomados, maestrías y doctorados espirituales. En ambos casos se necesitan años de estudio para graduarse. En este camino hay personas que están en la primaria espiritual donde son rezos y cantos; luego viene el bachillerato espiritual, lecturas y estudio de textos religiosos. En la universidad espiritual, profundas meditaciones e investigaciones sobre temas espirituales y en los postgrados prácticas de todo tipo (sadhanas). Todo esto es la vuelta del taxista. Pero quien indaga en el Sí mismo no necesita dar tantas vueltas porque la meta está a dos cuadras. A nosotros nos tocó, por años, la vuelta del taxista, pero ya sabemos que se puede llegar al mismo sitio de forma directa. Ahora, con este conocimiento y experiencia podemos evitar la vuelta del taxista. ¿Recuerdas la intensa mantranización que hiciste por años?

–Lobito. Sí. Impactado por la historia de un santo hindú que había repetido el nombre de Rama por muchísimos años hasta fundirse con Rama, quise emular tal hazaña y me di a repetir, con japamala en mano, mil ochenta millones (1.080.000.000) de repeticiones de un mantra. Por años hice la practica día y noche, enfermo o sano, empleado o desempleado, con plata o endeudado. Después de tantos años haciéndola, fue en un satsang contigo que te conté la situación y cuando me preguntaste que a dónde quería llegar con esto y qué esperaba conseguir, no supe que responderte. Salí de tu consultorio y tiré los japamala desgastados. Fue cuando me di cuenta que a donde quería llegar siempre había estado allí sólo que no me había dado cuenta. La estocada final de no hacer más prácticas, fue cuando me contaste la anécdota del antropólogo en el Amazonas. ¿Te acuerdas?

–Roberto. Si, por supuesto, es muy buena. El antropólogo que va al Amazonas, a una reserva indígena, para hacer una investigación sobre las costumbres, tradiciones y creencias de esa etnia. Una mañana, el científico llega al río y ve un indígena sentado debajo de un árbol con un rosario en la mano que el cura evangelizador le había dado. Horas después, cuando en antropólogo regresa aún ve al indígena rezando, se acerca a él y le pregunta lo qué hace y el aborigen responde que reza de forma ininterrumpida. Luego cuando el científico le pregunta para qué hace eso, el hombre responde que para convertirse en un ser humano. El antropólogo le pregunta porqué cree eso y el aborigen le responde que el cura le había dicho que él todavía estaba en estado animal y para llegar a convertirse en humano tenía que rezar muchísimo. El científico, sorprendido ante semejante estupidez, le dice que él ya es un ser humano y que no tiene que hacer ninguna práctica espiritual ni rezar para convertirse en lo que ya es, pero el indígena no le creyó y siguió rezando.

–Lobito. Einstein decía que era “más fácil destruir el átomo que destruirle una creencia a una persona”. Cuando me referiste esa historia fue cómo si algo dentro de mí se desintegraba, como un nudo que se suelta. ¡Salí de tu consultorio impactado y caminé por cuadras, hacia mi casa, reflexionando, digiriendo el mensaje y fue cuando sentí que dentro de mi algo se había desintegrado… !Una falsa creencia! Y me dije: “Qué tonto he sido al buscar afuera, por tanto tiempo y por años de prácticas, lo que siempre ha estado dentro de mí.! ¡No más vueltas del taxista ¡””

–Roberto. Así es, mi querido Lobito. No más vueltas en taxi…No más “turismo espiritual”. Ja-ja-ja…

–Lobito. Roberto. ¿Cuál consideras que es la mejor práctica espiritual para no dar la vuelta del taxista?

–Roberto. Aceptar la vida como es, como llega en el día a día, sin meterle expectativas. Aceptar que todo lo que sucede en la vida, a todos y en todas partes, es porque así tiene que suceder, porque absolutamente toda la actividad humana y la dinámica del universo es la voluntad de Dios manifestada como leyes, ecuaciones matemáticas y principios de vida.

((Alfonso Lobo Amaya. “LOBITO”. Febrero 1 del 2017))

CHARLAS SOBRE ESPIRITUALIDAD CON UN MAESTRO DEL ADVAITA

  • Posted by on February 1, 2017 at 9:09 AM

CHARLAS SOBRE ESPIRITUALIDAD

Satsang No.12 //// con ROBERTO PINZÓN G. (Maestro del Advaita)

 

12.– LA PRÁCTICA ESPIRITUAL: La vuelta del taxista

1450152_10151993342158570_157401685_n–Lobito. Si sumergimos una piedra en un pozo de agua y la dejamos allí por varios años es seguro que cuando la saquemos a la superficie seguirá igual de dura a como entró. A pesar de todo el tiempo que permaneció en el agua: ¡No se ablandó! ¿Por qué? Porque no dejó penetrar el agua. El agua solo tocó la superficie, la mojó, pero no ingresó dentro de ella, si lo hubiera hecho la piedra se habría ablandado. Algo parecido pasa con las personas que, por años, asisten a una iglesia, a un ashram, oran en mezquitas, van a centros espiritualistas o pertenecen a grupos esotéricos o religiosos; todo un “turismo espiritual”. Todos conocemos personas, familiares, amigos o vecinos, que van a las iglesias todos los domingos y por años, pero no cambian. Son los mismos egos soberbios, pretensiosos, criticones, santurrones, despreciativos y maledicentes. Pero ¿por qué no cambian? ¿Será porque, al igual que la piedra en el lago, no dejan entrar las enseñanzas a su conciencia y solo se quedan en la superficie, a nivel mental? La pregunta obligada aquí, mi querido Roberto es: ¿Sirven las prácticas espirituales (sadhanas) para alcanzar la comprensión final o autorrealización? ¿Qué se pretende alcanzar con las prácticas espirituales?

-Roberto. Mi querido Lobito. Por experiencia sé que las prácticas espirituales, como rezar, meditar, mantranizar o hacer cualquier tipo de sadhanas, como los llaman en las religiones del Oriente, son una forma entretenida de pasar el tiempo y fortalecer el ego espiritualista, pero de allí a que se pueda alcanzar algo, no lo creo posible. ¿Alcanzar o lograr qué con las prácticas espirituales? Intentar o hacer esfuerzos es un concepto muy perjudicial. Si una persona hace prácticas espirituales es porque quiere obtener algo. ¿Qué cree que va a obtener? ¿Entonces hacer prácticas implica un propósito y quién quiere obtener algo y quién es la entidad que hace la práctica? ¡ El ego ¡

–Lobito. Por muchos años yo sé que tú hiciste intensas prácticas espirituales en todos los grupos donde estuviste. Entonces cómo ahora sales a decir, que las prácticas espirituales o sadhanas son una forma entretenida de pasar el tiempo y de fortalecer el ego hacedor.

–Roberto. Mira, Lobito, un amigo que, por primera vez, vino a Bogotá para charlar conmigo tomó un taxi y le indicó la dirección al conductor. El taxista, miró por el espejo retrovisor y sonrió. Luego de media hora de recorrido lo dejó en la puerta de mi casa. Cuando pregunté por el valor de la carrera me dijo que le había costado veinte mil pesos. Entonces le pregunté que dónde había tomado el taxi y me dijo que en la 142 con Autopista. ¡Quedé sorprendido! Esa dirección está a dos cuadras de mi consultorio. El taxista se dio cuenta que mi amigo no conocía a Bogotá y lo llevó a dar vueltas por calles y carreras. Así pasa con las prácticas espirituales, años dando vueltas por escuelas y centros espiritualistas, gurús, maestros, yogas, mantranizaciones, oraciones, repeticiones, rituales, etc., y todo eso para llegar al Sí mismo, estando ya en él. Mira, Lobito: ¿Qué prácticas espirituales tienes que hacer o que caminos a seguir para estar al espacio o en el ahora?

–Lobito. Ninguna porque siempre estoy en el espacio y en el ahora. En todo momento estoy en el espacio y en el ahora. A donde quiera que vaya siempre estoy en ellos. No puedo salirme del espacio, vaya donde vaya, como tampoco puede salirme del ahora. ¿Pero entonces porqué hay tantas prácticas espirituales?

–Roberto. El sistema educativo es por niveles, en el espiritualismo es lo mismo. Primaría espiritual, bachillerato espiritual, universidad espiritual y diplomados, maestrías y doctorados espirituales. En ambos casos se necesitan años de estudio para graduarse. En este camino hay personas que están en la primaria espiritual donde son rezos y cantos; luego viene el bachillerato espiritual, lecturas y estudio de textos religiosos. En la universidad espiritual, profundas meditaciones e investigaciones sobre temas espirituales y en los postgrados prácticas de todo tipo (sadhanas). Todo esto es la vuelta del taxista. Pero quien indaga en el Sí mismo no necesita dar tantas vueltas porque la meta está a dos cuadras. A nosotros nos tocó, por años, la vuelta del taxista, pero ya sabemos que se puede llegar al mismo sitio de forma directa. Ahora, con este conocimiento y experiencia podemos evitar la vuelta del taxista. ¿Recuerdas la intensa mantranización que hiciste por años?

–Lobito. Sí. Impactado por la historia de un santo hindú que había repetido el nombre de Rama por muchísimos años hasta fundirse con Rama, quise emular tal hazaña y me di a repetir, con japamala en mano, mil ochenta millones (1.080.000.000) de repeticiones de un mantra. Por años hice la practica día y noche, enfermo o sano, empleado o desempleado, con plata o endeudado. Después de tantos años haciéndola, fue en un satsang contigo que te conté la situación y cuando me preguntaste que a dónde quería llegar con esto y qué esperaba conseguir, no supe que responderte. Salí de tu consultorio y tiré los japamala desgastados. Fue cuando me di cuenta que a donde quería llegar siempre había estado allí sólo que no me había dado cuenta. La estocada final de no hacer más prácticas, fue cuando me contaste la anécdota del antropólogo en el Amazonas. ¿Te acuerdas?

–Roberto. Si, por supuesto, es muy buena. El antropólogo que va al Amazonas, a una reserva indígena, para hacer una investigación sobre las costumbres, tradiciones y creencias de esa etnia. Una mañana, el científico llega al río y ve un indígena sentado debajo de un árbol con un rosario en la mano que el cura evangelizador le había dado. Horas después, cuando en antropólogo regresa aún ve al indígena rezando, se acerca a él y le pregunta lo qué hace y el aborigen responde que reza de forma ininterrumpida. Luego cuando el científico le pregunta para qué hace eso, el hombre responde que para convertirse en un ser humano. El antropólogo le pregunta porqué cree eso y el aborigen le responde que el cura le había dicho que él todavía estaba en estado animal y para llegar a convertirse en humano tenía que rezar muchísimo. El científico, sorprendido ante semejante estupidez, le dice que él ya es un ser humano y que no tiene que hacer ninguna práctica espiritual ni rezar para convertirse en lo que ya es, pero el indígena no le creyó y siguió rezando.

–Lobito. Einstein decía que era “más fácil destruir el átomo que destruirle una creencia a una persona”. Cuando me referiste esa historia fue cómo si algo dentro de mí se desintegraba, como un nudo que se suelta. ¡Salí de tu consultorio impactado y caminé por cuadras, hacia mi casa, reflexionando, digiriendo el mensaje y fue cuando sentí que dentro de mi algo se había desintegrado… !Una falsa creencia! Y me dije: “Qué tonto he sido al buscar afuera, por tanto tiempo y por años de prácticas, lo que siempre ha estado dentro de mí.! ¡No más vueltas del taxista ¡””

–Roberto. Así es, mi querido Lobito. No más vueltas en taxi…No más “turismo espiritual”. Ja-ja-ja…

–Lobito. Roberto. ¿Cuál consideras que es la mejor práctica espiritual para no dar la vuelta del taxista?

–Roberto. Aceptar la vida como es, como llega en el día a día, sin meterle expectativas. Aceptar que todo lo que sucede en la vida, a todos y en todas partes, es porque así tiene que suceder, porque absolutamente toda la actividad humana y la dinámica del universo es la voluntad de Dios manifestada como leyes, ecuaciones matemáticas y principios de vida.

((Alfonso Lobo Amaya. “LOBITO”. Febrero 1 del 2017))

CHARLAS SOBRE ESPIRITUALIDAD

  • Posted by on January 24, 2017 at 8:46 AM

CHARLAS SOBRE ESPIRITUALIDAD

Satsang No. 11//// con ROBERTO PINZÓN G. (Maestro del Advaita)

11.— LOS SUPUESTOS MENTALES

13934701_10154505860394073_1946573408710187365_nLa palabra “aura” es utilizada para referirse a una aureola luminosa y polícroma que rodea al ser humano, animales y plantas. En diferentes culturas, el ser humano ha sido consciente de la existencia de esta "nube de luz". En la prehistoria hicieron en cuevas dibujos de figuras rodeadas de una especie de halo; los jefes indios americanos y chamanes simbolizan el aura en sus tocados de plumas, los faraones egipcios en sus tiaras, las representaciones religiosas sobre las cabezas de ángeles. Tal vez las aureolas que rodean el cuerpo o la cabeza de los santos y grandes iluminados, aluden al fenómeno de esta misteriosa energía espiritual.

Galeno y Paracelso, señalaron la existencia de una sustancia luminosa que impregna el universo y cuyo desequilibrio podría dar origen a numerosas alteraciones. Más tarde, a partir del siglo XVII, cualquier intento de demostrar esta teoría sería ridiculizado o destruido, y no sería hasta principios del siglo XX con el descubrimiento de la fotografía Schlieren y más tarde con la fotografía Kirlian, cuando pudo verse que, en efecto, tal y como aseguran las numerosas tradiciones, los organismo vivos poseen un campo electromagnético (doble energético) que irradia una luminiscencia imperceptible a simple vista y que varía dependiendo de nuestro estado físico y emocional..

============================

Miguel Ángel fue un paciente beneficiado por el Dr. Roberto Pinzón G. Miguel sufrió un accidente en un Transmilenio lo cual le generó una severa patología neuromuscular. Miguel gastó millones de pesos en un tour por las EPS y los consultorios médicos privados de Bogotá sin conseguir mejoría. Roberto lo sanó casi en un 90%. Ayer, hablando con Miguel me confesó que tenía la extraña sensación de ver y sentir dos personalidades de Roberto cada vez que iba a consulta. Una, era un Roberto Pinzón amable y humorista, cuando abría la puerta de la casa y otro, el Roberto Pinzón sentado en la silla del consultorio donde sufría una inexplicable metamorfosis de personalidad pues parecía un patriarca bíblico, envuelto en un halo invisible, en un aura de sabiduría con una mirada infinita, perdida en el Sí mismo. Esta revelación de Miguel no me sorprendió porque desde hacía tiempo yo venía experimentando esa misma situación cada vez que iba a los satsang. Pensaba que eran cosas de mi imaginación. Uno era el Roberto Pinzón, jovial, cariñoso, que saludaba con abrazo al abrir la puerta y otro, el que se hacía en la silla del consultorio para hablar de Advaita. Yo percibía, claramente, el cambio en su rostro, el brillo en sus ojos bondadosos, en sus ademanes pausados y en su voz cargada con la seguridad de un matemático explicando una compleja ecuación, con la cual aclaraba los conceptos del Advaita. Fue un hombre sabio envuelto en un halo misterioso de luz espiritual, que dedicó su vida a ayudar a los demás, practicando al pie de la letra el lema de Sai Baba: AMA A TODOS SIRVE A TODOS.

–Roberto. Mi querido Lobito, ¿cómo vas con el Autoconocimiento en la universidad? ¿Qué tema estás trabajando con los estudiantes?

–Lobito. Los supuesto mentales. Les enseño, a través de experiencias significativas, que la mente es una voz en la cabeza, muy mala consejera.

–Roberto. ¿Tienes anécdotas para ilustrar y clarificar ese tema?

–Lobito. Sí. Antier tomé un taxi para la universidad ECCI y el conductor quiso saber si era profesor allí y le dije que si, en la facultad de ingeniería mecánica. Luego manifestó que él quería estudiar esa ingeniería, pero que ya era muy viejo. Le insinué que lo hiciera de noche. Me respondió así:” Mire profesor, tengo 35 años y cuando termine la carrera, en el 2024, tendría 42, para entonces no conseguiría trabajo. Si hoy un profesional joven no consigue trabajo, menor lo haría yo con 42”. Esa experiencia la cuento a los estudiantes para que comprendan el daño psicológico que hacen los supuestos mentales. entonces les pregunto, ¿por qué el taxista no procede a estudiar?, ¿Qué se lo impide?

–Roberto. Indudablemente lo que impide al taxista estudiar son los supuestos mentales. Los supuestos mentales generan estrés mental: preocupación, inseguridad, incertidumbre y miedos que paralizan la iniciativa de las personas. Un supuesto mental es una conclusión estúpida de la mente para no dejar actuar. Este es el problema con los supuestos mentales que inactivan a la persona no dejándola llevar a cabo los planes. El taxista, aunque tiene los recursos de tiempo y dinero, no procede a estudiar y hacer una carrera profesional porque sus conceptos mentales, sus supuestos mentales, lo bloquean. Mira que no es el dinero ni la falta de tiempo lo que no lo deja ir a la universidad sino lo que el taxista supone que va a suceder siete años después. Uno se pregunta: ¿cómo carajo sabe el taxista que en el 2024 no conseguiría empleo? Se necesita ser vidente para afirmar una cosa así. Esto es lo que él supone, y lo grave es que está dando por hecho un supuesto mental, es decir, dio por verdadero que esa situación, siete años después va a hacer cómo él la supuso. El segundo supuesto mental es que el hombre piensa que los tiempos no cambian, que las situaciones se quedarán como están todo el tiempo, desconociendo que la única constante universal es el cambio. Todo en el universo está, a cada momento, cambiando. Entonces, ¿cómo pretende el taxista que la situación de hoy permanezca igual hasta el 2014? Esto es absurdo ya que nada puede permanecer estático. Definitivamente, mi querido Lobito, se necesita ser vidente para saber de antemano los sucesos que se van a dar en el futuro. Tamaña estupidez esto de estar suponiendo cosas y dando por hecho que así van a suceder. ¿Tienes más anécdotas?

–Lobito. Si. Esta fue en casa con mi esposa, mientras desayunábamos. Como era fin de mes y estábamos sin dinero, dije a mi esposa que llamara a Gloria, una amiga que nos debía un dinero. Mirándome a los ojos me respondió: “Mira, Lobito, es fin de mes y Gloria no tiene dinero; además, son las siete de la mañana y ella no está en la empresa”. Cuando me dijo eso, supe que estaba utilizando dos supuestos mentales; uno, que Gloria no tenía dinero y el otro que no estaba en la empresa. Intencionalmente, por segunda vez, mirándola a los ojos, le dije de nuevo lo mismo: que llamara a Gloria, su amiga, a ver si nos pagaba el dinero. Dejó de comer y con ojos de Leo (los Leos son explosivos) me respondió: ““Mira, Lobito, es fin de mes y Gloria no tiene dinero; además, son las siete de la mañana y ella no está en la empresa”. Y agregó: “¿No entiendes lo que te he dicho?”, y volvió a meter la cuchara en el plato y siguió comiendo.

–Roberto. Ja-ja-ja. ¿Entonces? …¿Qué hiciste?…

–Lobito. Entonces, mi querido Roberto. Como sabía que era víctima de dos supuestos mentales, por tercera vez le repetí: “Porque no llama a Gloria a ver si nos paga el dinero…”. ¡Ah!, y ahí fue Troya, pues tiró la cuchara y, con ojos explosivos, me gritó. ¡Qué no me va a dejar desayunar ¡…

–Roberto. Ja.ja.ja. Eres muy valiente, mi querido Lobito, enfrentar a un Leo malgeniado. Luego, ¿cómo terminó eso?

–Lobito. Entonces le respondí. “Tengo muchos años de vivir con usted y hasta hoy me entero que usted es vidente. Vaya sorpresa, no sabía que tenía una esposa vidente”. Al momento me refunfuñó: “¡Por qué me dice eso!”. Ahí mismo le respondí: “Cómo diablos sabe usted que Gloria no tiene dinero y que no está en la empresa? No se da cuenta que lo que afirma son dos supuestos mentales que usted toma como verdades y entonces usted no actúa.” Me miró a los ojos, pero no me respondió. Se había quedado sin argumentos. Enseguida tomé el teléfono, marqué el número de Gloria, y se lo puse en la oreja. Quedó muda cuando oyó la voz de Gloria, desde la empresa, diciéndole que pasara por el dinero que se lo tenía listo. La estocada final a esos supuestos mentales fue cuando le dije: ¡Gloria si está en la empresa y si tiene el dinero!

–Roberto. Qué buena anécdota.

–Lobito. Sí, pero me costó el desayuno.

–Roberto. Ja.ja.ja. Nada es gratis en esta vida, mi querido Lobito.

=====================

SEXTA CHARLA SOBRE ESPIRITUALIDAD

  • Posted by on December 29, 2016 at 11:54 AM

Sexta charla con ROBERTO PINZÓN G. (Un Maestro del Advaita)

6.—LA BÚSQUEDA ESPIRITUAL

1450152_10151993342158570_157401685_nEmpatía: capacidad innata para reconocer y comprender las experiencias de otras personas y comunicarse en un mismo nivel de conciencia. Roberto Pinzón y yo teníamos similar empatía espiritual. Antes de comenzar el satsang me preguntó:

–Querido, Lobito; ¿Cómo es tu historia de la búsqueda espiritual?

–Mira, Roberto: En mi casa, murió una tía que tenía una niña pequeña; antes de fallecer de cáncer, dijo que al mes volvería para llevarse a su hija. Le suplicamos que dejara la niña con nosotros, la cual sería una hija más en nuestro hogar. No aceptó. Días después murió y al cumplirse el mes de su fallecimiento, la niña amaneció muerta. El médico conceptuó muerte natural. Ese evento marcó mi vida y me di a buscar repuesta a tan inaudito suceso. Me metí a la parasicología y practiqué las cartas Zener, para comunicarme con mi tía a través de la percepción extrasensorial, cómo no funcionó, me fui a la Rosacruz AMORC de Max Heindel. Luego, en la universidad, me enganché con el espiritismo, pero me salí y me fui a la Gnosis de Samael, donde hice limpiezas de auras, exorcismo y rituales con los elementales. Me salí y entré al Humanismo de Mario Rodríguez Cobo (Silo), y estuve unos años con él. Me retiré y me fui para “El Cuarto Camino de Gurdieff” y de ahí pasé a grupos de Krishnamurti, luego a la Hatha Yoga, Kundalini y Bakthi, pero como no encontraba lo que buscaba, finalmente terminé donde Sai Baba.

–¿Y al fin encontraste las repuestas a tus inquietudes? –me preguntó sonriendo

–Mi querido Roberto: Las encontré con Sai Baba y contigo. Más que repuestas intelectuales fueron experiencias espirituales y metafísicas las que disiparon mis dudas. De las experiencias con Sai Baba escribí el libro “Trece experiencias con el Avatar””, el cuál Baba firmó. ¿Y cuál ha sido tu camino espiritual hasta hoy, Roberto?

–Igual que tú, querido Lobito. Viví muchos años en Venezuela y por mi profesión de médico hice de médium espiritual de José Gregorio Hernández Cisneros, médico, venezolano reconocido por su solidaridad con los más necesitados y recordado por su caridad, generosidad, rectitud y servicio a los pobres. Después pasé a la Rosacruz antigua y luego a la Francmasonería. También pasé por La Sociedad Teosofía de Helena Blavatsky y más tarde en la Escuela Arcana con Alice Bailey. También estudié la obra de Lafayette Ronald Hubbard, fundador de la Cienciología. En fin, mi querido Lobito, igual que tú, fue un camino largo, de muchos años, para también terminar donde Sai Baba y el Advaita Vedanta o Jana Yoga. Se acabó el camino y larga búsqueda termina cuando se llega conocimiento de sí mismo o último conocimiento.

–Roberto: ¿Se puede llegar a lo mismo sin necesidad de tanta trocha y de tanto andar?

–Mi querido Lobito, para subir a Monserrate hay dos formas; por el sendero, a pie; caminata de más de una hora, llegas a la cima sudoroso y cansado o puedes tomar el teleférico, desde donde se aprecia el paisaje y llegas en cinco minutos. Para llegar a la comprensión última el teleférico es el Jnana yoga o Advaita Vedanta. Los otros caminos también sirven, pero son senderos largos y sudorosos. A nosotros, por destino, nos tocó el camino a pie. Hay casos, por ejemplo, como el de Ramana Maharshi, NIsargadatta Maharaj, Shankara que usaron el teleférico. Podíamos comparar el Jana yoga como quien tiene una sola novia por un tiempo, se casa con ella y forma un buen hogar, pero hay otros que para llegar a lo mismo tienen muchas novias y amantes para finalmente dar con la mujer que van a formar un buen hogar.

–Después de tantas novias (senderos) ¿cómo hiciste para finalmente tomar el teleférico’ ¿Qué pasó?

–Mi querido Lobito. Ese baloto me lo gané en India, luego de una entrevista con Sai Baba, me llamó aparte del grupo, a un pequeño salón, me preguntó, mirándome a los ojos, que, si él era mi Sadgurú… con certeza le respondía ¡Yes! Fue cuando puso su mano sobre mi cabeza. Salí de ahí totalmente cambiado, en un estado de conciencia de unidad con todo, me sentí extraño y esta sensación me duró varios días.

–Roberto: ¿Tú eres mi Sadgurú?

Roberto, me miró a los ojos y soltó una sonora carcajada como si hubiera escuchado un buen chiste. Se paró de la silla y vino a mi lado, yo estaba sentado. En vez de ponerme la mano en mi cabeza me clavó una aguja de acupuntura en el Brahma-randhra (centro de la mollera). Me sentí liviano como pluma.

,

LA MENTE Y LOS PROBLEMAS

  • Posted by on December 26, 2016 at 2:35 PM

QUINTA ENTREGA

5.– LA MENTE Y LOS PROBLEMAS

(Experiencias espirituales con un Maestro del Advaita)

roberto y lobitoCometí el error de no gravar estos satsang con el maestro ROBERTO PINZÓN. Fueron charlas espontáneas, matizadas de anécdotas, símiles y enseñanzas de otros sabios del Advaita. Nunca teníamos temas fijos a dilucidar, sólo tratábamos sucesos personales, cosas de familia y del trabajo, experiencias metafísicas con Sai Baba, anécdotas significativas de sus pacientes o de mis estudiantes en el curso de Autoconocimiento que dicto a ingenieros en la U. Nunca pensé en grabar porque supuse que Roberto viviría más de noventa años, como insinuaban las líneas de sus manos. Las citas para los satsang eran en su consultorio médico, de tres a seis de la tarde. Roberto tenía un aura que irradiaba paz y serenidad, algo así como el fresco que se siente cuando hace calor intenso y uno se refugia debajo de un árbol frondoso. Un día en un satsang, yo sabía que Roberto pasaba por difíciles problemas económicos y de salud, pero a pesar de la delicada situación, lucía relajado, fresco y sonriente; no dejaba su buen humor; todo lo volvía broma. ¡El buen humor es un síntoma inequívoco de personas inteligentes! Entonces le pregunté:

— Roberto: ¿Cómo puedes estar tranquilo con tan duros problemas que enfrentas?

— ¿Cuál problema?, mi querido Lobito. El problema no existe –dijo sonriendo.

— Cualquier persona con esos problemas no podría dormir –respondí

— Mi querido Lobito, yo duermo muy bien porque el problema no existe.

— ¿Cómo que el problema no existe? ¿Cómo niegas un problema que está frente a tus narices? ¿Me puedes explicar?

— Mi querido Lobito: El problema existe porque piensas en él, pero si no piensas en él el problema no existe.

— ¡Ah!, me huele al “Pienso, luego existo”, de Descartes, el filósofo francés –acoté.

— ¡Exacto!, Lobito. La física cuántica dice lo mismo; que las cosas existen porque las veo; lo que no veo no existe para mí, así exista para otro. Si pienso en el problema, luego existe, pero si mi mente no está allí, el problema no existe y no me afecta. Y como tú dices, es el “Pienso, luego existo” de Descartes. Si no pienso en el problema, luego no existe, entonces sería: “No pienso, luego no existe”. En el sueño profundo los problemas, las angustias y las expectativas no existen porque la mente no está allí para registrar y evaluar problemas. Si alguien con una enfermedad va a la cama y queda en sueño profundo, la enfermedad no existe, pero se levanta, inmediatamente la mente se activa el problema existe de nuevo. Cuando un recuerdo llega a tu mente, él existe para ti en ese momento, pero si el recuerdo no afluye a tu mente no existe. Como yo no pienso en el problema económico ni en mi enfermedad, ellos no existen. Existen para el observador, como dice la física cuántica.

— Me puede ilustrar con un ejemplo real lo que dices.

— Mi querido Lobito, aquí va uno de tantos. Una vez tuve sentado aquí un paciente de nombre Raúl, cuando entró al consultorio cojeaba de una pierna, quejándose de un fuerte dolor de ciática. Con dificultad se sentó en la silla y comenzó a describirme el fuerte dolor en la pierna que no lo dejaba ni dormir y las dificultades en el trabajo, pues era ingeniero de sistemas y permanecía horas sentado frente al computador. Había pasado casi media hora cuando de pronto sonó su celular y se puso a hablar agitado, de pronto se le subió la bilirrubina a la cabeza y se dio a gesticular con las manos y a responder con palabras soeces, entonces se puso de pie y salió del consultorio a la sala, luego vino a mí se excusó y se despidió. Dijo que iba a su oficina a solucionar un problema y regresaba. Se fue caminando rápido. Dos horas después volvió. Ya no cojeaba y se sentó en la silla con las piernas cruzadas. Le pregunté qué había pasado con el dolor en la pierna, no respondió, estaba sorprendido porque el dolor de la ciática había desaparecido por todo el tiempo que su mente se había desconectado de él y se había conectado con el problema de la oficina Así mi querido, Lobito, cuando la mente está presente el problema existe. El truco es llevarse la mente para otra parte. Como siempre tengo mi mente en el “Yo soy”, el problema no existe para mí y, por tanto, no hay afectación. Dios Inventó el hambre, pero también la comida; inventó la sed, pero también el agua; inventó la enfermedad, pero también la medicina e igualmente el problema con la solución. Dios inventó el problema y también la solución, ambos vienen juntos El problema y la solución son siameses, nacen juntos.

Estas maravillosas enseñanzas, a las que llamo “Principios-guías” para u vivir en sabiduría” me servirían enormemente, más tarde, para superar un cáncer que me tocó afrontar.

((Alfonso Lobito Amaya)

¿ REPARTICIÓN DESIGUAL ?

¿ REPARTICIÓN DESIGUAL ?

¿REPARTICIÓN DESIGUAL? En la repartición de virtudes y talentos, placer y sufrimiento, que la vida hizo entre los seres humanos, en lo que si fue equitativa fue en la repartición del sufrimiento: ¡Todos tenemos que sufrir! El sufrimiento corporal, producido por enfermedades, accidentes y cat...

LA VIDA SIEMPRE HA SIDO ASÍ

LA VIDA SIEMPRE HA SIDO ASÍ

REFLEXIONES DE LOBITO LA VIDA SIEMPRE HA SIDO ASÍ En la vida del hombre, nunca hubo un tiempo en que no convivieran ladrones y honrados, gente de bien y malandrines perfumados, obreros asalariados y empresarios explotadores, empleados humillados y jefes exprimidores. En la vida del hombre, nunc...

CUENTOS Y MORALEJAS

CUENTOS Y MORALEJAS

CUENTOS Y MORALEJAS ...

SENDERO DE ASCENSO A LA CIMA ESPIRITUAL

SENDERO DE ASCENSO A LA CIMA ESPIRITUAL

SENDERO DE ASCENSO A LA CIMA ESPIRITUAL 31* La naturaleza es el más grande de todos los maestros. 32* Dios está tan lejos de ti como tú lo estás de ti mismo. 33* Cuando se enciende una bombilla en cada casa, la calle entera se ilumina. 34* El exceso de cualquier cosa te lleva al sufrimie...

PARA UN VIVIR INTELIGENTE

PARA UN VIVIR INTELIGENTE

PARA UN VIR INTELIGENTE (Alfonso LOBITO Amaya)   * Un pájaro no puede volar con una sola ala, ni un río puede fluir por una sola orilla. La vida es difícil de sobrellevar sin amor y tolerancia. * La edad no define la madurez de una persona, ni las calificaciones la inteligencia de un e...