2015: METAS Y PROPÓSITOS

imagesMetas materiales. Cada vez que inicia un nuevo año, la gente fija metas y propósitos a conseguir. Para la mayoría de las personas, estas metas son generalmente de tipo material, financieras, tecnológicas y académicas, logros a realizar como comprar carro nuevo, adquirir vivienda o renovarla, estudiar carreras profesionales, aplicar a especializaciones o maestrías, pagar planes de vacaciones, viajar, ahorrar dinero, comprar tecnología de última generación, ampliar la empresa o el negocio, hacer inversiones financieras, etc., todo eso está bien y lo podemos encasillar como “aspiraciones y progreso material”.

Cuando la vida va por la autopista digital pixelada de ofertas materiales, de todos los tamaños, gustos y colores, repicando, a todo momento, que el éxito profesional o personal es la adquisición de bienes materiales, carros lujosos, inversiones en bolsas de valores, apartamentos de sueño, ingresos por las nubes, mujeres hermosas, joyas, fama, prestigio y dinero, se cae en el más grande de los engaños: ¡Qué el dinero da felicidad!, olvidando que los bienes materiales, igual que la belleza en las mujeres, son falsas promesas de felicidad! Por eso cuando la gente ha logrado coronar todas sus metas materiales, personales o profesionales, sin embargo continúan en un vacío interior que los acompañará durante la vejez y hasta la muerte. En palabras de Jesús: “No sólo de pan vive el hombre”.

Propósitos espirituales. Aclaremos que la espiritualidad nada tiene que ver con la religiosidad. Ir a una iglesia, mezquita o ashram a rezar, prender veladoras o quemar incienso son expresiones religiosas, propias de personas creyentes. Ni Jesús ni el Buda, por citar dos ejemplos, andaban por las iglesias rezando, quemando incienso o repitiendo oraciones como si fueran tablas de multiplicar. La espiritualidad es el viaje al interior al sí mismo para descubrir realmente quienes somos o qué no somos. Para verificar que no somos ni el cuerpo físico hecho del alimento que consumimos a diario ni la mente metiche elaborada por pensamientos que repican a todo momento en la cabeza como eco en una caverna oscura.

El primer paso para el viaje al interior de sí mismo comienza por eliminar factores negativos que nublan la entrada, igual que las cataratas vuelven la visión borrosa, turbia o débil, haciendo que las cosas que se ven no sean tan brillantes o coloridas como realmente son. En el viaje espiritual la maledicencia, o el arte de hablar mal de los demás en su ausencia, es una catarata que impide la visión espiritual. El diccionario de la Real Academia Española define la palabra maledicencia como la acción o hábito de hablar con mordacidad en perjuicio de alguien, denigrándolo.

Eliminar este mal hábito mental sería un gran propósito espiritual para este año. ¿Qué ganancia se obtiene de hablar mal de los demás?, además de ser un acto de cobardía ya que si la persona de quien se denigra está ausente o muerta no se puede defender, también te puedes hacer a enemistades. Quien realmente se hace daño con esta práctica es la misma persona ya que se fortalece la mente egotista y con ello el ego se vuelve un Goliat. Así que cuando estés reunido con personas, sin importar quienes sean y donde sean, no hagas de caja de resonancia haciendo eco a estas habladurías para denigrar a otros. Jesús decía: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”. La vida es juez supremo que al final pasa la cuenta de cobro por todo lo mal hecho.

Toma como propósito y práctica espiritual para este 2015: HABLAR SIEMPRE BIEN DE LOS DEMÁS. Ver lo bueno que hay en toda persona, así sea un asesino quien a lo mejor es un buen hijo. Esta práctica de eliminar la maledicencia, hablando bien de los demás, hace emerger la luz de la conciencia divina que hay en ti brillando en tus ojos, igual que el brillo espiritual que hay en los ojos de un bebé o un niño pequeño que no juzga ni condena a nadie.

“No es lo que entra al cuerpo lo que daña al cuerpo sino lo que sale de él”. Jesús.

ALFONSO LOBITO AMAYA